Me llamo Carolina

Me llamo Carolina, tengo 33 años…¡y soy alcohólica! Esto último es broma. “Empezamos bien”, estás pensando. Dame tiempo, no te arrepentirás. No soy una persona muy de principios, pero sí de buenos finales. Jienense de cuna pero granadina de adopción, cambié los soleados atardeceres tomando gazpacho en una terraza en el mirador de San Nicolás por un buen té en oscuros pubs de moqueta con olor a rancio en Londres y debo decir que el cambio no es que me guste, ¡es que me entusiasma!

Desde que tengo uso de razón me ha encantado escribir para analizar mis sentimientos de este modo, empezando por los típicos diarios con candado – carne de cañón para las madres curiosas-, pasando por las cartas perfumadas y terminando por los emails. Comencé un blog personal en agosto del año pasado y he sido seleccionada como finalista en los premios Bitácoras este año. No me explico que ha pasado pero si esto me ha sucedido a mí, puede sucederte a ti también.

Solía ser una persona muy negativa, de esas que si podían pensar mal lo hacían, que veían el vaso medio vacío siempre. De hecho, ni veía vaso –¿quién se había llevado mi vaso?– enfermaba día si y día también, y, lo peor, no me apetecía relacionarme con la gente…Y digo solía porque ya no soy así “anymore”. Ajá, sí, te voy a descubrir la piedra filosofal. Ven, acércate un poco más que te lo susurro al oído: ¡Se puede cambiar!. Solo requiere esfuerzo y constancia, dos términos que suelen ir cogidos de la mano y de los que la gente huye como de la peste.

Cómo buen culo inquieto, me he formado en bastantes áreas en mi vida; de ciencias a letras y coqueteando con las humanidades. Me he relacionado con gran cantidad de personas, y al final he llegado a la conclusión de que da igual de donde vengas o quien seas, todos buscamos en la vida lo mismo…Nuestra felicidad.

¡Ay, felicidad! Ramera despiadada que te escapas entre nuestros dedos cuanto más tratamos de retenerte.

Tras tres años de intenso trabajo, de peleas conmigo misma y a veces con el mundo, he descubierto que la felicidad es un estado mental, que todo radica en el punto de vista con el que enfoques el problema…desde la ruptura con tu pareja hasta la avería del coche. Y esto es una muy buena noticia, ya que ahí solo tú tienes el control, y nadie más ¿No es excitante?

Aún no sé muy bien qué es lo que puedes esperar de esta sección. Lo que sí te puedo asegurar es que mi objetivo es arrancarte una sonrisa al menos, e intentar que medites sobre algún tema que, es posible, ni te habías parado a pensar. No, no tengo ningún titulo de coach -ni ganas- solo soy una chica de mundo hablando sobre cosas que le preocupan, partiendo de la frescura y el optimismo. Soy la vecina de al lado, con la que te cruzas cuando vas a cargar la Oyster y te regala una sonrisa. Estoy encantada de conocerte, y espero que en breve puedas decir lo mismo de mí.

 Caro Chan.

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