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‘Mi predisposición a la chorrada es innata’ / Joaquín Reyes, humorista

Cómico de profesión y dibujante de vocación. Joaquín Reyes es un hombre polifacético donde los haya, que despierta risas entre gente de todas las edades. Su popularidad comenzó en La hora Chanante, junto con Ernesto Sevilla. En la actualidad, trabaja en la serie Museo Coconut, grabada en plató con público en directo. El próximo jueves 7 de junio viene a Londres a interpretar el monólogo Soy especial en El Carnaval de la Comedia. A partir de las 20:00 horas en The Clapham Grand.

¿Cuándo te picó el «gusanillo del humor»? ¿Por qué decidiste hacerte humorista?

 Desde siempre, desde que yo recuerdo he sido el ‘graciosete’. Mi predisposición a la chorrada es innata, si bien nunca pensé que me fuera a dedicar a esto profesionalmente. Yo lo que quería era dibujar, si soy cómico es por un cúmulo de circunstancias: Un amigo de la carrera que trabajaba en el canal Paramount Comedy, unos jefes con ganas de hacer cosas, yo pasaba por allí… El resto es historia de la tele.

Tanto en La hora Chanante como en Muchachada Nui has hecho muchas parodias de personajes tan conocidos como Tim Burton o Madonna. ¿Cuál ha sido el más difícil de caracterizar y por qué?

Como todos los personajes (sean hombres o mujeres) los hago igual y con la misma voz, puedo hacer lo que me echen. Capítulo aparte merece el maquillaje que es impresionante y supone el 80% de la gracia. A mi mente vienen: Mike Tyson, la mona Chita, Hulk Hogan…

¿Alguna vez te has encontrado con alguno de los parodiados? ¿Cómo han reaccionado?

Me he encontrado cara a cara con Alaska y Rosa León, y fueron muy cariñosas y demostraron mucho sentido del humor, pero me han contado que a Sánchez Dragó y a Luis Cobos no les hizo mucha gracia. De todas formas cada uno es muy libre de tomárselo como quiera, ¡estaría bueno!, yo mismo no se cómo reaccionaria ante una parodia mía.

¿Qué te gusta más, hacer monólogos o programas tipo Museo Coconut?

Cada cosa tiene su gracia, haciendo programas disfrutamos mucho del proceso: escribir, grabar, editar… Estamos juntos y hacemos mucho el idiota, pero también son muchas horas. Actuar en directo tiene la inmediatez y el calor del público, y es muy emocionante, siempre y cuando la actuación se te dé bien, claro.

¿Qué te parece el humor inglés?

El humor inglés es un referente para nosotros y de alguna forma nos sigue marcando el camino.

¿Te has llegado a inspirar en alguna serie británica tipo Mr. Bean, Benny Hill o en los famosos Monty Python?

Claro, yo crecí viendo a Benny Hill, a mi hermano y a mí nos encantaba. De hecho, el otro día estuve revisando algunos programas y me moría de risa. Monty Python son palabras mayores y nos han inspirado una cosa bárbara, cuando no les hemos copiado directamente.

El año pasado presentabas tu libro Ellos mismos, en el que se reúnen 100 tiras cómicas de parodias de celebridades. En Internet se dice que es «el retrato del famoso a los cinco minutos de despertarse». ¿Era esa tu intención?

No había leído esa reflexión, pero me parece muy acertada. Me hacía mucha ilusión sacar un libro y quería que estuviera bien editado. Ya que el fondo no valía gran cosa, quería apostarlo todo por la forma.

Como buen manchego tienes un acento característico que te delata, incluso utilizas muchos vocablos y expresiones típicas de allí en tus actuaciones. Muchachada, gambitero, tunante, enratonao, asobinao, regomello... ¿Qué te dice la gente de Albacete respecto a esto? ¿Cuál es tu palabra preferida?

En Albacete están encantados con nosotros, pero todavía no nos han dedicado una plaza, ¡en fin, hay tiempo! ya que no somos flor un día. Mi palabra favorita es gambitero, que es alguien que está todo el día por ahí y no para en casa.

¿Tienes algún ritual antes de salir al escenario?

No tengo ninguno en especial, intento, eso si, salir lo suficientemente sobrio para que se me entienda al hablar y pueda permanecer en pie.

¿Cuál ha sido el mejor público que has tenido? ¿Y el peor?

Tenemos mucha suerte con nuestro público, pero una vez actúe para una asociación de empresarios cuya edad media estaba en torno a los sesenta y podía oír mi cabello crecer.

Y por último, ¿qué recomendarías a todos aquellos que se quieren dedicar al humor? ¿Algún truco especial para ser un buen humorista?

Mi consejo es que no se dediquen al humor, pero más que nada por evitar competencia. Si aun así siguen con la idea, les diría que desarrollaran un estilo propio o sino que copiaran a los buenos (como hemos hecho nosotros).

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