Los millennials y la profecía del Club de la lucha

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Generación ‘millennial’, ¿os suena? Probablemente hayáis escuchado este término cientos de veces ya que representa al casi 30% de la población mundial. Yo me entere hace bien poco que pertenecía a ella. Ahora bien, ¿quiénes son exactamente los ‘millennials’? Algunos los definen como una generación entre dos mundos. Son personas nacidas después de los años 80 y que han alcanzado su etapa adulta con la entrada del nuevo milenio, de ahí su nombre.

Es una generación que, si bien no se ha tenido que enfrentar a ninguna Guerra Mundial ni postguerra, se está enfrentando a problemas de otra índole. Uno de los primeros, es sin duda, el haber crecido en el apogeo y desarrollo de la tecnología. Pensadlo por un segundo, ¿cuánto hemos avanzado en tan solo 18 años? Es verdaderamente abrumador echar la vista atrás y darse cuenta de que hemos avanzado más en menos de dos décadas que en siglos. Muchas veces las películas de ciencia ficción pintan un futuro aterrador y que cada vez parece acercarse más a la realidad. El ya fallecido Stephen Hawking, creía que la inteligencia artificial podría ser el último gran error de la humanidad.

Otro problema, es tal vez, la excesiva libertad que gozamos en la sociedad moderna, que se entiende como un ‘yo puedo hacer lo que quiera siempre y cuando no se perjudique a los demás’. Es una libertad vacía, de mentira, fantasiosa. Somos una generación que hemos crecido con lo material como nuestro pan de cada día y con el ‘postureo’ como santo y seña de una felicidad gris.

Apática, pensando en todo y en nada a la vez, en un estado depresivo que parece ya formar parte de mi personalidad. Pensé que era solo cosa mía, pero hablando con ‘millennials’ me di cuenta que era un problema mucho más profundo, generacional.

Una profecía para los millennails

Esta frase de la película El Club de Lucha del año 1999 protagonizada por unos jóvenes Brad Pitt y Edward Norton, resume a la perfección los problemas por lo que está atravesando esta generación y probablemente las venideras:

“Veo todo ese potencial, y lo veo desperdiciado. Maldita sea, toda una generación viviendo acelerada, sirviendo mesas – esclavos de cuello blanco. La publicidad nos tiene persiguiendo coches y ropa, haciendo un trabajo que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos el hijo mediano de la historia. Sin propósito ni lugar. No tenemos una Gran Guerra, ni una Gran Depresión. Nuestra gran guerra es una espiritual…nuestra gran guerra es nuestra vida. Todos hemos crecido con la televisión para creer que algún día seremos multimillonarios, y dioses del cine, y estrellas del rock, pero no. Poco a poco estamos aprendiendo ese hecho. Y estamos muy, pero que muy enfadados”.

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