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Souleymane Sylla iba de vuelta a casa después de un día de trabajo cuando se topó en el metro con un grupo de seguidores del Chelsea FC que acudían a un partido de la Champions League. Cuando intentó acceder a unos de los vagones, Sylla fue empujado hacia fuera en varias ocasiones por algunos de los blues mientras estos coreaban “somos racistas, somos racistas, y así es como nos gusta”. Sucedía en la estación de metro parisina Richelieu-Drouot el pasado 17 de febrero cuando se disputaba el partido entre el club londinense de Stamford Bridge y el Paris Saint Germain. Sylla es un francés de 33 años, negro, de padres mauritanos, casado y padre de tres hijos, y comentaba en una entrevista con el diario británico The Guardian, aún bajo estado de shock y asustado por lo sucedido, que mientras esa tarde intentaba entender que estaba pasando, un hombre blanco le señaló con su mano desde dentro del vagón haciéndole entender que allí solo estaba permitida piel blanca: “la piel negra no tiene derecho a subir”.

Aunque algunos conocedores del club y entendidos aseguraban que este tipo de fans no acuden a los partidos locales y cuestionaban si esto podía ocurrir en Reino Unido, un pasajero informó a la Metropolitan Police al día siguiente del incidente de París que en la estación londinense de St Pancras seguidores del Chelsea, no se sabe si los mismos, continuaban con cánticos racistas en la llegada de los trenes Eurostar desde Francia.

La reacción del club no se hizo esperar y enseguida publicó un comunicado comprometiéndose a colaborar con la policía francesa y castigar a los implicados en la agresión expulsándolos del club de por vida si eran identificados. La ley francesa, por su parte, castiga este tipo de actos con hasta tres años de prisión y una multa de 45.000€.

También los jugadores han opinado sobre lo ocurrido. John Terry, capitán del Chelsea y multado en 2012 por comentarios racistas hacia un compañero de otro club, publicó en sus notas del partido que el comportamiento de París era “inaceptable”. Por su parte, los seguidores del Chelsea acudieron al estadio el pasado sábado con pancartas que rezaban “no al racismo en el Puente, así es como nos gusta” y en la publicidad alrededor del campo se podía leer el slogan: Apoya al Chelsea, apoya la igualdad. El mismo David Cameron calificó lo sucedido de “extremadamente alarmante y muy preocupante”

Efectivamente, es difícil de creer que entrado ya el siglo XXI, todavía en el mundo occidental y más aun en una sociedad como la británica que se ha esforzado por fomentar el multiculturalismo respetando costumbres y creencias de los recién llegados, se esté hablando de piel blanca y piel negra, que alguien pueda ser discriminado, relegado, increpado o insultado únicamente por su color de piel, y que el color de piel todavía tenga “calidad” de insulto.

Los incidentes de París deben castigarse, esos y cualquier forma de racismo o discriminación por el simple hecho de ser distintos los unos de los otros, de tener distinto color de piel, sexo, distinta religión u orientación sexual y las instituciones públicas, gobiernos nacionales y locales, clubs de fútbol, colegios, personajes públicos, medios de comunicación etc. deben hacer todo lo que este en sus manos por evitar cualquier forma de racismo, extinguir el racismo de una vez por todas es responsabilidad de todos.

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