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No hay claves para el amor, el amor es la clave

Espero que mis palabras no suenen arrogantes, pero no te preguntes si existe una fórmula secreta para el amor, porque no la hay. Cada uno tiene la suya, en forma de llave que encaja con una puerta hecha a medida. Y la abre exactamente para una persona, que está destinada a ser en tu vida lo que quieres que sea. No hay dos iguales.

Es un misterio, a la par que algo maravilloso e inefable. Porque cuando sucede…lo sientes sin dudar. Es algo que irrumpe al pasar. Tu corazón, convulso, comienza a hablar antes que tu cerebro, y, extasiado, lo quiere decir tan alto y tan claro, que lo único que sabe hacer es gritar a los ojos del que lo mira. Pero en silencio.

Llega en forma de amanecer, visto por aquellos que permanecen despiertos. O como una oportunidad en forma de tren que no pasa dos veces por la misma estación. Una vez montado en él, no hay vuelta atrás. Puedes bajarte cuando quieras, pero sabes que si es amor, y con mayúsculas, no querrás renunciar.

El trayecto no ofrece siempre ratos agradables, porque el amor mira y siente desde la piel del otro. No es arrogante ni egoísta. Habitan dos almas en un solo corazón. El amor no es orgulloso, pero se enorgullece. No busca el dolor, pero a veces sufre. No siente odio, aunque a veces sea despreciado. Y se manifiesta siempre, aunque pueda ser rechazado. Amar supone dar para recibir, buscar para encontrar, querer para olvidar y compartir para ser feliz.

Así que, no importa si ya te has montado en ese tren, estás esperando en el andén equivocado o, incluso, no has encontrado la estación. Todas las cosas vienen cuando es debido. Porque muchos intentarán forzar tu puerta, pero tú eres la única persona que sabe abrirla. Es tuya. De nada vale ofuscarse y obsesionarse. No te precipites. No pretendas correr hacia algo donde únicamente hay premios para los pacientes, para los que saben ver y los que quieren observar. Y para los que saben que el amor de sus vidas son ellos mismos, pero que para complementarlas necesitan estar al lado de alguien.

Recuerda que solo tu tienes la clave de algo que nació para estar contigo. O la llave que abre esa puerta. O el tren que pasa por tu andén. O el amanecer que vuelve a aparecer. Y eso antes o después…llegará.

 

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