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“No somos medios alternativos, somos los medios”

Así empezaba su presentación, en el King´s College, Gonzalo Boye, miembro del equipo de la Revista Mongolia. Boye fue uno de los varios participantes en este primer encuentro de Publicaciones Alternativas Españolas e Inglesas. En los últimos tres años, en España, se han registrado más de 300 nuevos medios de comunicación.

 

Casi todos ellos con redacciones pequeñas, no más de diez personas, con visiones críticas sobre la actualidad y muy dinámicos en las redes sociales. Varios de estos medios fueron creados por periodistas con mucha experiencia, antiguos trabajadores de medios convencionales como Público, El País o la Cadena Ser.

Durante casi tres horas se debatió sobre una nueva forma de hacer periodismo, resultado de los fuertes movimientos sociales nacidos en los últimos años en España. Los invitados fueron los representantes de Diagonal (Emma Gascó), Revista Mongolia (Gonzalo Boye), La Marea (Thilo Schäfer), Alternativas Económicas (Juan Pedro Velázquez-Gaztelu), Tinta Libre (Miguel Ángel Villena), Acuerdo (Maruxa Ruíz del Árbol), Luzes (Iago Martínez) y Occupied Times (Alex Charnley.

En sus diferentes discursos todos denunciaron la relación promiscua entre el poder político y los medios convencionales, que dificulta cualquier tipo de independencia. Por esa razón, señalaron la relevancia de sus publicaciones, que pretenden ofrecer una información totalmente independiente de los agentes políticos y económicos. Sin embargo, esta independencia tiene un precio, cada vez más difícil de pagar.

Sin ningún apoyo económico del Estado o grandes empresas, destacaron la dificultad económica que representa llevar estas publicaciones a los lectores. Como hizo cuestión de destacar Thilo Shäfer de La Marea, la revista se niega a acoger publicidad de bancos o de multinacionales. Por eso, muchos de ellos viven del crowdfunding y del apoyo de sus suscriptores.

Sobre el modelo de negocio aún siguen experimentando, no se llegó a un consenso sobre cuál sería la mejor opción. Ninguno de los representantes se mostró demasiado positivo sobre el futuro, pero coincidieron en que cada vez existen más personas dispuestas a pagar para que la actualidad les sea contada desde una nueva perspectiva.

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