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Notting Hill se inunda de música, disfraces y comidas típicas afro caribeñas

El carnaval, que atrae a más de un millón de personas, se celebró el 29 y 30 de agosto
Amazing, frais, stupendo, grandioso…Las palabras no son suficientes, en ningún idioma, para describir el Carnaval de Notting Hill. Los que estuvieron en este barrio londinense el 29 y 30 de agosto lo entenderán. Este carnaval es una fiesta incomparable que ha arrastrado a más de un millón de personas durante dos días de celebración para disfrutar de un festival de música, desfiles espectaculares, disfraces de carnaval y la fantástica comida afro-caribeña.

Ni un alfiler, como se suele decir, cabía en el barrio de Notting Hill el último fin de semana de agosto. Y es que nadie se quería perder la fiesta del año: el Carnaval de Notting Hill. El festival no decepcionó a nadie, y aunque la lluvia y las nubes amenazaron con echar por tierra la celebración, la fiesta aguantó el chaparrón y continuó tal y como estaba programada. Así, el domingo 29 y lunes 30 de agosto más de 20.000 personas recorrieron las calles con sus coloridos y asombrosos disfraces, llenando de vida y color el barrio londinense y haciendo caso omiso a las condiciones meteorológicas.

Desde Grate Western Road hasta Ladbroke Grove el desfile se desarrolló con total normalidad ante la atenta mirada de centenares de miles de personas fascinadas por los pomposos trajes de plumas y estructuras imposibles. Algunos asistentes como Mariah Edwards mostraban su asombro: «Estos trajes son preciosos. Qué colores. Imagino que llevará mucho tiempo hacerlos… Me encantaría tener uno», aseguraba entre risas.

Por otro lado, Bethanie Abrahams fijaba su atención en los detalles, «yo no me podría poner un vestido como esos. Deben de pesar mucho, y seguro que es difícil bailar y caminar cuando tienes algo así sobre tus hombros y encima de tu cabeza». Entretanto, los asistentes aprovechaban los pequeños descansos que hacían las carrozas para sacarse una fotografía con los llamativos disfraces, una instantánea para el recuerdo de un gran día de fiesta.

La música estuvo presente en cada rincón del carnaval, invitando a todos a no parar de mover las caderas. Desde bailarines con poco sentido del ritmo hasta magníficos seguidores del compás de la música, todos tuvieron cabida en la celebración. Y es que al paso del desfile y de las carrozas resultaba imposible no moverse al son de los tambores. Algunos trataban de imitar los movimientos de las bailarinas, pero el parecido en algunos casos era difícil de encontrar. «La semana que viene me voy a apuntar a una academia de samba. Es muy divertido», bromeaba un joven. Mientras que otro asistente a la fiesta apuntaba: «Aunque sea muy divertido es muy cansado estar diez minutos bailando de esta manera».

Pero no sólo sonó la samba durante la celebración del carnaval, sino que los ritmos latinos también tuvieron cabida durante los dos días de fiesta. En Portobello Road los altavoces se encargaban de llenar la calle con música de Cuba, Venezuela y Puerto Rico. La salsa entraba en escena y los bailarines intentaban dar lo mejor de sí mismos con pasos y movimientos dignos de un corrillo cubano.

Uno de los impresionantes trajes que se pudieron ver durante la jornada festiva.

Gastronomía

La especialidad del carnaval, el pollo jerky, fue un año más el plato más solicitado entre los asistentes. En los puestos de comida, que se encontraban a lo largo de todo el festival, se cocinaron kilos y kilos de sabrosos pollo con su salsa especial. No podía faltar tampoco el arroz y algunos vegetales. «Sabores muy interesantes», apuntaba Christina Lucchini. «Me encanta la comida que puedes encontrar aquí, es una buena oportunidad para disfrutar de la gastronomía caribeña».

Muchos de los que disfrutaban de los ritmos afro caribeños, al tiempo que el hambre se hacía llegar a lo largo del día, no dejaron pasar la ocasión de probar el zumo de coco. Al más puro estilo caribeño, y como si estuvieran en una playa de aguas transparentes y arenas blancas, se paseaban por el carnaval con su coco y una pajita a través de la cual absorbían el zumo natural del fruto. «Es muy dulce y refrescante. Nunca lo había probado antes, pero creo que se ha convertido en una de mis bebidas favoritas», afirmaba Neil O’Hill.

Historia

Aunque para muchos el Carnaval de Notting Hill sea una simple fiesta en la que pasárselo bien, lo cierto es que sus orígenes son mucho más dignos que simplemente eso. La fiesta trataba de celebrar la abolición de la esclavitud. En 1964, las comunidades afro caribeñas que residían en Londres se unieron para celebrar un pequeño festival en el que poder resaltar sus culturas y tradiciones.

Así nació el Carnaval de Notting Hill. Para estas comunidades era muy importante mantener vivo el espíritu del carnaval y no olvidar el motivo que lo originó. Más allá de la diversión, se trata entonces de una celebración de la libertad en forma de música, baile y gastronomía.

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