Por Juan Manuel Paredes«No nos debería sorprender en un futuro de cinco años ver a un brasileño, a un chino o a un indio de presidente del FMI». Estas eran las palabras del profesor de la escuela de negocios EADA y experto en Asia, Ramón Alfonso, en una entrevista publicada en ABC hace unos días. La opinión del profesor Alfonso deja en evidencia el nuevo reordenamiento económico global, en el que Europa queda claramente en un segundo plano. La crisis económica reciente, cuyo origen tuvo lugar en EEUU, castigó claramente a los países desarrollados dejando un hueco que ha sido hábilmente aprovechado por los gigantes asiáticos para hacerse cargo del liderazgo económico.

Mientras EEUU y Europa continuaban en recesión, China e India continuaban creciendo, gracias a las políticas de desarrollo interno (sobre todo por parte de China). Mientras, los europeos nos estamos dando cuenta que la decadencia europea está ahí, que el continente sufre con continuos paros, protestas, y lo que es peor, con las perspectivas poco favorables que ofrecen los gobiernos europeos. Índices de desempleo nunca vistos, crisis en las bolsas europeas, caída del consumo interno, quiebras de empresas… todo esto refleja el nuevo orden mundial, que muy pronto será encabezado por los gigantes asiáticos –algunos teóricos vaticinan que China superará en términos económicos a EEUU en sólo diez años-. En las últimas décadas, si ocurría algún terremoto económico en EEUU, algunos aliados en Europa, Japón y el FMI se encargaban de tomar las decisiones para clamar la tormenta.

Hoy, China, India e incluso Brasil, tienen mucho más poder en esas decisiones. Ni siquiera la poca representación que tienen estos países en el FMI (ocho de las 24 sillas del consejo de directores del FMI están reservadas a los europeos), van a hacer cambiar las nuevas perspectivas de un mapa que estará dominado en los próximos años por Asia. China (incluyendo a Hong Kong) se clasifica entre los tres mercados más fuerte entre los exportadores e importadores a nivel mundial, reflejando las mejores perspectivas de crecimiento futuro en los próximos seis meses. Su potencia es demoledora. Y al otro lado nuestra Europa, que ahora se pregunta si es que hemos ido demasiado deprisa, si la idea de la moneda común fue acertada o si realmente, si realmente nos damos cuenta que nuestra población envejece y que la natalidad cae vertiginosamente. En fin, datos para reflexionar, la llave está en Asia.

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