La ola de calor que es y no sería sin el cambio climático

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La última vez que Reino Unido registró temperaturas como las de este mes corría el año 1976. No había Internet. No había smartphones. El muro de Berlín separaba todavía a las dos Alemanias. La Unión Soviética seguía viva y coleando. España, empezaba a transitar hacia la democracia. Aquel verano en el que Reino Unido “reventó” los termómetros, hace más de 40 años, el mundo no era consciente aún de lo que estaba por venir. Ya está aquí. Ya lo estaba, de hecho. La confirmación es la ola de calor que azota a Reino Unido. La ola de calor que es y no lo sería sin el cambio climático.

En Londres, la capital, el verde de los parques ya no es el que solía ser. De Londres, lo de “te vas allí en verano a que te llueva todos los días”, ha quedado obsoleto. En la capital británica se está prohibiendo que la gente se refresque en las fuentes públicas para sofocar el bochorno. Incluso se ha planteado prohibir las barbacoas en el exterior para evitar incendios.


Todo ello son consecuencias, secuelas de una ola de calor que está cerca de batir récords. Consecuencias y secuelas de un cambio climático que se viene gestando desde hace tiempo. Que se lo digan a los griegos, a los japoneses, a los suecos. Al hervidero que África ha sido siempre pero que hoy lo es todavía más.

La influencia humana en el cambio climático

Que la ola de calor en Reino Unido y sus consecuencias están directamente relacionadas con el cambio climático es una teoría apoyada por una amplia variedad de científicos especializados en la materia. Según indican varios expertos, la influencia humana es destacada en los diferentes fenómenos naturales que están teniendo lugar en el globo. En concreto, Michael Byrne, miembro de Imperial College Research, apoya que los humanos han contribuido en la frecuencia e intensidad de las temperaturas extremas desde mediados del siglo 20. Además, señala que “el 75% de las olas de calor de hoy en día son resultado del calentamiento global“.

Asimismo, Jeffrey Kargel, glaciólogo en la Universidad de Arizona, apunta en la misma dirección. Señala que, “en efecto, el cambio climático incluye tendencias de clima extremo de más de 30 años de duración“. Porque no solo tienen lugar olas de extremo calor, también períodos de frío extremo. Una “profunda inestabilidad que parece ser el efecto más severo del cambio climático”, opina Kargel.

Mientras, algunos siguen negando que el cambio climático sea tal. Se permiten el lujo de tirarse del barco de los acuerdos más importantes a nivel global para combatirlo. Prefieren mirar hacia otro lado. Mientras todo eso pasa, en Londres se espera que a partir de ahora cada verano sea del mismo palo. Mientras se sigan quemando combustibles fósiles y se sigan talando bosques masivamente, mientras no cuidemos al planeta como se merece, desde luego que lo van a ser.

Sobre el autor

Periodista desde que me levanto hasta que me acuesto. Y viceversa. Actualmente en Londres.

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