Portada | Cultura y Ocio | Arte | Ornithology: múltiples vuelos hacia lo biográfico

Ornithology: múltiples vuelos hacia lo biográfico

En paralelo a su exhibición en la galería Maisterravalbuena en Madrid, el artista chileno Cristián Silva exhibe en Londres una selección de obras producidas durante dos décadas de trabajo (1993 a 2013) y cuya principal relación entre sí es su vínculo con el tópico de las aves.

La muestra, a cargo de la curadora chilena Cecila Brunson, contempla un conjunto de obras que si bien no fueron concebidas en principio para formar parte de un mismo proyecto, se exhiben aquí bajo el nombre de Ornithology. La exhibición cuenta con trabajos realizados en los más diversos soportes y materialidades, como dibujos, objetos, impresiones fotográficas y videos. Todos los trabajos mantienen algún tipo de relación con el universo de las aves, y aunque los soportes y materiales utilizados por el artista son de origen heterogéneo, la gama cromática que envuelve a las obras -tonos grises y verdosos- no se desborda en ningún momento, manteniendo así la unidad general de la exhibición e impidiendo que esta ingrese al ámbito de lo Kitsch.

La mayor parte de las obras expuestas han sido adosadas al muro y entre ellas se encuentran algunas impresiones y dibujos de aves, por lo general cóndores (símbolo patrio del escudo de armas chileno) intervenidos por objetos como palos de golf. En oposición a estos se encuentran un par de dibujos trazados algo más toscamente con carboncillo grueso que otorga una fuerte presencia material y que a la vez, propone una leve relación con los recursos minerales chilenos. Algo similar sucede con otra de las obras en las que un fino hilo de cobre envuelve y conecta seis pequeños huesos de pollo (a excepción de uno) que se exhiben cubiertos por una caja transparente. Si bien el hilo de cobre también hace guiños con la historia minera de Chile, este pasa a segundo plano cuando incorporamos como antecedente la relación de estos huesos con aspectos de la vida familiar del artista. No obstante, más allá de esta relación, cabe destacar que esta obra, al igual que varias otras, se ubica en el límite entre lo bi y lo tridimensional, entre lo escultórico y lo instalativo y entre aquello que es «simplemente» seleccionado para ser expuesto y aquello que es intervenido por «la mano del artista». Se trata de trabajos que mantienen una ambigüedad formal e interpretativa que dan pie a múltiples posibilidades de lectura.

En este mismo límite se encuentra la obra Baby Hermes II, la cual consiste en una vieja máquina de escribir adosada al muro y que ha sido intervenida con un ramillete de plumas de pavo real a modo de tocado. La máquina, cargada evidentemente de aspectos tanto biográficos como contingentes a la época en la que el artista la adquirió, invita a múltiples interpretaciones que pueden independizarse fácilmente de las intenciones del autor. Sin embargo, y casi al otro extremo de la sala, se encuentra una de las obras de la muestra en la que las intenciones autobiográfica del artista no admiten mayores desvíos: Untitled (para Isabel y Juan Pablo), que consiste en cinco círculos de tela plástica en tonos verdosos que se yuxtaponen en algunos puntos y que han sido acompañadas de un texto que alude directamente a la idea del nido familiar.

Si bien el imaginario de Cristián Silva permite múltiples interpretaciones a través de pequeños y variados guiños a temas relativos a identidad, historia o política, la relaciones que pueden desprenderse de las alas de cóndor, las plumas, los huevos, los nidos y los variados objetos con los que trabaja, sigue manteniendo una inevitable y productiva relación con la propia biografía del artista que se ve reflejada en la heterogeneidad de recursos y temáticas que, por más que pudiesen dar pie a relaciones forzosas con los llamados «grandes temas», surgen de las experiencias personales y no parecen esforzarse por transparentarse al público para generar lecturas más unívocas.

Al igual que la diversidad de materiales y soportes, la multiplicidad de experiencias autobiográficas no dejan de asomarse en cada uno de los trabajos de Silva. En este sentido, Ornithology, adquiere un sentido particular, no solo por el valor de cada obra en particular o por su relación con el vuelo, las migraciones o la territorialidad, sino por su carácter retrospectivo, y por lo tanto, biográfico. Los veinte años de trabajo artístico que muestra finalmente esta exhibición, hacen que la galería adquiera en sí misma la dimensión de «nido», es decir, de residencia de experiencias vividas en el que, aunque no es posible vislumbrar cada una de ellas, es posible indagar, descubrir e interpretar.

Indudablemente, la producción artística siempre surge de la propia experiencia del autor, sin embargo, si estas experiencias no siempre están concebidas a partir de grandes temas o discursos histórico-políticos, cabría preguntarse si es necesario que los mismos artistas atribuyan discursos teóricos a propuestas que fueron concebidas a partir de experiencias personales, y en ese sentido, cabría preguntarse qué valor adquiere hoy la honestidad en el arte contemporáneo.

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio