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Parafraseando a Lennon

Una conversación telefónica entre el presidente de EE.UU, Barak Obama y su homólogo iraní Hasan Rohani abre a puerta a la esperanza de la paz. El pasado 28 de septiembre Obama llamaba por teléfono a Rohani tras no haber podido organizar un breve encuentro en la última Asamblea de la ONU celebrada en Nueva York. Los dos mandatarios conversaron acerca de las negociaciones entre Irán y el Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) y la posibilidad de diálogo que se ha abierto entre ambos países y ambos coincidían en que «hay que aprovechar esta oportunidad».

Obama destacó en una rueda de prensa tras la llamada que es posible encontrar una solución pacífica a las diferencias del conflicto de las armas nucleares iraníes y crear «una nueva relación» entre ambos países. Esta llamada de apenas quince minutos podría, según los expertos, ser el principio de un cambio sustancial en las relaciones internacionales y el fin del embargo económico de EEUU a Irán que tanto ha debilitado la economía del país oriental. Alaeddin Borujerdi, presidente del comité de Exteriores del Parlamento iraní, señalaba que la conversación entre Obama y Rohaní «demuestra que el lugar de Irán en el mundo es de crucial importancia» en relación a la positiva repercusión que un entendimiento entre ambos países puede tener en Oriente Próximo y en cuestiones cruciales para la comunidad internacional como Gaza, Siria o Afganistán.

Por su parte, en la Asamblea de la ONU tanto Obama como Rohani coincidieron en sus intervenciones en la voluntad y la confianza de ambos en que los gobiernos conseguirán acercarse sobre la base del respeto e intereses mutuos. El primer escollo a salvar en el camino es el programa nuclear iraní sobre el que Obama dijo que se deben tomar «acciones significativas, transparentes y verificables» aunque reconocía el derecho del país asiático a enriquecerse de uranio con fines pacíficos.

Mientras tanto, Rohani anunció que, en la reunión que se celebrará el próximo 15 de octubre en Ginebra, su Gobierno presentará propuestas como prueba de que la intención de Irán no es producir armas nucleares y destacaba su intención de resolver este asunto en un espacio corto de tiempo. Pero, ¿tiene Rohani el apoyo de sus ciudadanos y del líder espiritual de la nación el ayatolá Ali Jameneí? Rohani, que fue elegido presidente de Irán en el mes de agosto tras ocho años de gobierno conservador, fue recibido con pitos y aplausos a su llegada a Teherán. La mayoría de los ciudadanos iraníes allí presentes coreaban un «gracias, gracias» y daban así cuenta de una nación ansiosa de calma política aunque no faltaron grupos radicales que pedían «muerte a Estados Unidos» y lanzaban objetos al coche presidencial.

En cuanto al líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, este ya había subrayado con anterioridad que las armas nucleares contradicen los valores islámicos y apuntaba ante el ejército iraní que no se oponía a los pasos diplomáticos adecuados mientras apoyaba «la flexibilidad heroica» como metáfora de los luchadores que, a pesar de su fuerza, a veces tienen que ceder por razones tácticas sin olvidar quien es su rival y enemigo.

Según Saeed Kamali Dehghan, periodista iraní del diario británico The Guardian, las palabras del ayatolá son «el signo más claro hasta ahora de que Rohaní tiene la autoridad para llevar a cabo conversaciones directas con EE UU y ofrecer compromisos en las conversaciones nucleares».

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