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A pocos grados de distancia: del arte cinético al arte digital

Degrees of Separation es el título de la actual exhibición que la galería Maddox Arts ha abierto al público hasta mediados de septiembre, y en la que han sido reunidas dos generaciones de artistas latinoamericanos que trabajan en torno al arte geométrico y cinético.

Bajo la curaduría de Mario Palencia y Laura Culpan, los trabajos de reconocidos artistas latinoamericanos de la generación del ’60 dialogan con las obras de una generación más joven. Un total de doce expositores conforman la muestra, entre los que destaca la presencia de algunos de los más influyentes exponentes del arte cinético, como Abraham Palatnik, Julio Le Parc, Jesús Rafael Soto y el popular Carlos Cruz-Diez, quien además por estos días se encuentra exhibiendo su trabajo en La Royal Academy of Art (Radical Geometries) y en la Bienal de Liverpool.

Tanto las soluciones geométricas de Cruz-Diez como la de Jesús Rafael Soto abordan el problema del movimiento a través de efectos ópticos producidos por la interacción entre la luz, el color y el desplazamiento de los propios espectadores. Sin embargo, los trabajos de Le Parc y Palatnik sobrepasan los límites que puede imponer la bidimensionalidad. Éstos abordan el movimiento de manera física, es decirpor medio del volumen de los objetos  y utlizando motores que mueven piezas de sus obras para provocar diversas experiencias cinéticas. Por una parte está el movimiento generado por el motor que hace girar algunas de las piezas de la obra sobre su mismo eje, por otra, el efecto óptico que generan las formas y los colores estratégicamente seleccionados y dispuestos para la ocasión, y finalmente, la sensación de movimiento que el mismo desplazamiento del espectador experimenta en la percepción de la obra.

Entre estos efectos de vibración y movimiento producidos por este grupo de reconocidos artistas, se encuentran los trabajos de una generación más joven que podría ser considerada como su sucesora. Entre ellos, Jaime Tarazona, quien interviene geométrica y manualmente pequeñas fotografías de grandes urbes por medio de planos de color; Rafael Reveron-Pojon, quien crea tarjetas postales a través de tramas bordadas; o Daniel Steegmann, quien por medio de focos luminosos obtiene proyecciones inmateriales (sombras) de los objetos naturales que construye o selecciona. Se trata de trabajos en los que lo geométrico y los efectos cinéticos se hacen presentes por medio de intervenciones manuales, por lo tanto, sin abandonar el uso de la mano ni el uso de materialidades concretas. Sin embargo, pareciera que la obra que logra entablar un auténtico diálogo con el trabajo y el legado de los artistas pioneros en el arte geométrico y cinético en Latinoamérica es la producida por la artista venezolana Magdalena Fernández, quien anima y vuelve dinámicas composiciones geométricas estáticas (que recuerdan a los trabajos de Mondrian) por medio de la técnica del “stop motion”. Ésta implica la manipulación de los elementos mínimos que utiliza la artista (delgadas varas o listones) y la captura fotográfica de cada uno de los cambios de posición al que se someten dichos elementos, que al ser sucedidos unos por otros a través de un software, generan el movimiento que es percibido finalmente a través de una pantalla.

El fluido diálogo entre el trabajo de Palatnik y Le Parc, cuyas obras adquieren movimiento por medio de objetos en tres dimensiones movidos por un motor, se ve interpelado o activado por el punto de vista de Magdalena Fernández, quien al mismo tiempo que trabaja con el movimiento físico de cada elemento  (cambiándolo de orientación para hacer cada captura fotográfica), somete dicho material a procesos y dispositivos digitales que logran producir, finalmente, el efecto de movimiento. Ya no se trata entonces del efecto cinético generado por medio de operaciones manuales (tales como distorsiones en la perspectiva de las formas utilizadas) o por la interacción entre colores, sino que se trata del movimiento virtual procesado digitalmente y transmitido a través de una pantalla electrónica.

Si bien no todos los trabajos de los artistas de la generación del ’60 expuestos en la galería contemplan el uso de dispositivos eléctricos, la mayor parte de ellos ha trabajado más de alguna vez con este tipo de elementos a lo largo de sus trayectorias; Pues se trata de una de las primeras generaciones de artistas que se aproximó a las ciencias, particularmente a la física y la electrónica. Por cierto, la obra de muchos de los exponentes latinoamericanos pioneros en el desarrollo del arte cinético proviene de sus propias investigaciones y experimentaciones en torno a los fenómenos la luz. El arte cinético, por lo tanto, podría considerarse como una de las primeras corrientes artísticas que se relaciona directamente con la tecnología disponible (en ese entonces, la tecnología mecánica). Hoy en día, a más de 50 años de distancia respecto de esos primeros acercamientos y vínculos de las artes visuales con las ciencias, el arte digital y la incorporación de las nuevas tecnologías en las prácticas artísticas contemporáneas parecen ser herederas directas del arte cinético de los años ’60, que hizo de la experiencia del espacio y el tiempo el elemento fundamental de sus obras.

Maddox Arts
Degrees of Separation
Hasta el 14 de septiembre de 2014
52 Brook’s Mews
London W1K 4ED

Entrada libre

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