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«En Londres hay que atreverse a negociar y quitarse el complejo de españolito»

Estíbaliz Landa Torres, diseñadora gráfica
Desde que llegó a Londres hace cuatro años, ha trabajado en tres empresas, ha sufrido un despido, su gato se ha curtido en arduas batallas domésticas y ha apartado su propio negocio como diseñadora de páginas web para llegar hasta donde está.

Esti, como se hace llamar, bilbaína de 28 años, acaba de ser ascendida en Nokia formando equipo de trabajo con los creadores americanos de la conocida Xbox 360. Un paso de gigante que le permite llegar cada día a su nuevo apartamento en el este de la capital inglesa como mínimo, sonriente.

Debe de ser un orgullo trabajar para el primer fabricante de teléfonos móviles del mundo. ¿Cuántos pasos has tenido que dar para llegar hasta ahí?

Una vez terminada la carrera de Diseño gráfico en el Instituto Europeo de Diseño, trabajé en una agencia especializada en imprenta y digital, pero Madrid se quedaba pequeña para mis aspiraciones. Una amiga me había comentado en varias ocasiones que en Londres te cuidan más que en España a nivel laboral. No quiero criticar la situación española, pero puedes imaginar a qué me refiero…Así que decidí dar el gran paso.

¿Cuánto tiempo tardaste en encontrar tu primer trabajo en Londres?

Una semana. Tuve mucha suerte. Chapurreaba el inglés que aprendí en el colegio y que había practicado en algunas visitas a Londres, pero una cosa es el inglés de andar por casa y otra muy distinta el inglés laboral. Mi primer trabajo en «Glue London» consistió en crear anuncios para prensa e Internet; también desarrollaba páginas webs de animaciones. El mayor esfuerzo que hice fue aceptar el puesto de «junior» dando un paso atrás en mi nivel profesional. A los seis meses pedí un ascenso y me nombraron «Mid-Weight» con lo que recuperé la categoría que tenía cuando me fui de Madrid. Cobraba 27.000 «pounds» al año.

Los comienzos fueron duros. La tarea más complicada era entenderme con mi equipo de trabajo. Mi jefe era francés y mis compañeros, una china y un australiano. En vista de las dificultades que encontraba para defenderme con el idioma, decidí solventar el gran error que cometí cuando llegué a Londres: cambié a mis dos»flatmates» españoles por un griego y un británico.

¿Por qué decides cambiar de trabajo?¿No estabas satisfecha con las funciones que desempeñabas?

Siempre quiero más y no me refiero al tema económico sino a que cuando no veo posibilidades de progreso en una empresa y empiezo a sentirme frustrada creativamente hablando, decido cambiar. Después de «Glue London» fui contratada en «Mook» donde me especialicé en concursos de páginas «webs». En esta compañía gané el concurso de la «web» oficial de Los Beatles que proporcionó a la empresa grandes beneficios. El primer palo gordo en Londres lo sufrí cuando cambié por tercera vez de empresa. Me incorporé a «Special Moves» como diseñadora de sitios «webs» pero en febrero del año pasado la empresa quebró y el 30 por ciento de la plantilla fuimos despedidos.

No hay mal que por bien no venga…

A partir de ese momento, todo fue positivo. Un amigo mío que trabajaba en Madrid y yo decidimos unir esfuerzo, clientes y objetivos y empezamos a trabajar juntos. Grandes marcas como Camper, Top Shop, Zara o Canal Plus contrataron nuestros servicios. Esto nos hizo crecer a pasos agigantados aunque el trabajo nos desbordaba. Cuando menos lo esperaba, recibí una oferta de Nokia a través de un «headhunter», cazatalentos en español. Probé suerte y me contrataron. Fue una decisión muy meditada. No quería descuidar mi propio negocio pero tampoco rechazar la oportunidad de trabajar con el primer fabricante de teléfonos móviles del mundo. Finalmente, mi socio y yo llegamos a un acuerdo. Yo no me desvincularía de la empresa pero daría un paso atrás. Con el tiempo la sociedad se disolvió y ahora compagino mi trabajo en Nokia con los diseños de páginas web que realizo como freelance bajo el nombre de Estibaliz Landa.

¿En qué consiste tu trabajo en Nokia?

Soy «Senior Designer», especializada en diseño de interacción. Pienso en cómo la gente interactúa con los móviles y realizo el diseño visual en esa plataforma. Otra de mis especialidades es facilitar al usuario la mejor experiencia posible sin que se frustre cuando utiliza un teléfono es decir, que en vez de tocar 10 botones para hacer una llamada sólo tenga que pulsar una tecla. Actualmente, trabajo con un equipo de americanos creadores de la Xbox 360. Llevamos un año y medio desarrollando un teléfono nuevo para Nokia que esperamos que cambie la percepción de nuestros clientes y que saldrá al mercado a principios del año que viene.

¿Podríamos decir que el despido de aquella empresa ha sido tu gran varapalo en Londres?

No. Justo después de quedarme sin trabajo falleció mi abuela en España y es muy duro estar lejos de la familia en esos momentos. Cogí el primer avión que pude y llegué a sentir su último suspiro. En estas situaciones es cuando piensas en la realidad de vivir fuera de casa. Estamos inmersos en una burbuja. Aquí no tienes raíces y por lo tanto no sufres ni te das cuenta de que el tiempo pasa.

¿Cómo describirías esta ciudad?

Londres es lo mejor para conocerse a uno mismo pero es «hectic» quiero decir, un lugar muy atropellado, todo va a mil por hora pero tiene un encanto que te atrapa. Estoy leyendo una novela que encontré en el desván de mi abuela y que se titula Sushi. Retrato de un asesino en serie en el Japón actual. Me anima a reflexionar sobre mi vida en Londres. El protagonista habla sobre los diferentes estados de la mente y la percepción social que tenemos sobre un país al que emigras. En el primer momento uno se queda obnubilado, a continuación encontramos la fase de la negación. Si superas esa segunda etapa, llegas a un estado de aceptación y encuentras respuesta a la pregunta ¿Qué hago aquí? En el caso de los españoles en Londres, empezaríamos a ver nuestra vida desde la perspectiva de personas y no de españoles.

¿Por qué crees que la mayoría de españoles que llega a Londres empieza trabajando como camarero a pesar haber estudiado una carrera universitaria?

Venimos con el complejo de españolito. Creemos que con darnos un trabajo nos están haciendo un favor. La gente no se atreve a negociar, nos conformamos con calderilla y por ser españoles no somos menos. Aquí todo el mundo vale lo mismo y el trabajo duro lo pagan bien. Londres es una ciudad en la que si te esfuerzas, consigues lo que quieres y puedes llegar alto.

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