«La danza sólo se transmite con generosidad»

Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet londinense
Tamara Rojo nació en Montreal, Canadá, hace 36 años, aunque, enseguida, con tan sólo cuatro meses, se trasladó con sus padres a Madrid. Es primera bailarina del Royal Ballet londinense, donde se incorporó en el año 2000, tras estar bailando con el English National Ballet durante tres años.

Desde que comenzó su carrera profesional en la Escuela de Víctor Ullate, hace ya casi veinte años, ha sido artista invitada de compañías de danza tan prestigiosas como el Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Tokio o el Teatro Alla Scala. De Tamara Rojo dicen los entendidos de la danza que es la elegancia y la perfección técnica en un escenario. No se calla, dice lo que piensa. Es amante de la literatura, la pintura y, como en su profesión, está en constante movimiento.

El pasado julio hizo diez años que se incorporó como bailarina principal del The Royal Ballet, ¿Cómo resumiría estos años al frente de unas de las compañías más prestigiosas del mundo?

Ha supuesto la culminación de mi carrera profesional; poder bailar las obras más importantes del repertorio clásico, de los grandes creadores británicos del siglo XX y de los nuevos creadores de hoy. Estoy muy agradecida al Royal Ballet por estos años y espero seguir colaborando con esta institución modélica de las Artes Escénicas.

Y ¿cómo ha celebrado este aniversario?

Bailando, ensayando y viajando. Precisamente, el pasado 10 de julio estrené «La Bella durmiente» en el teatro del Liceu de Barcelona con El Royal Ballet.

Bailó bajo la dirección de Víctor Ullate entre los años 1991 y 1996 y allí coincidió con otros grandes bailarines como Ángel Corella, Joaquín de Luz o Lucía Lacarra. Por aquel entonces estaban todos creciendo como bailarines y el resultado ha sido una generación de grandes artistas. ¿Es esto una coincidencia?

Desde luego no fue una casualidad. Por aquel entonces, Víctor Ullate estaba empeñado en demostrar que era capaz de hacer una compañía de danza y ser un maestro de bailarines virtuosos como lo es él. El empuje y disciplina de Ullate, junto con las buenas perspectivas que parecían abrirse ante nosotros, al poder integrarnos en una nueva compañía que se atrevía con todo o, incluso, la posibilidad real de ser contratados por el entonces Ballet Lírico Nacional, dirigido por artistas como María de Ávila o Maya Plisetskaya, con sus jóvenes estrellas; Arantxa Argüelles, Trinidad Sevillano, etc., eran estímulos y condiciones que me parecen que explican el surgimiento de nuestra generación.

¿Cómo recuerda esos años?

Éramos muy competitivos, pero muy nobles. Nos llevábamos muy bien y lo hacíamos todo juntos.

En muchas ocasiones ha denunciado la situación del ballet clásico en España. Prueba de ello es que, al final, parece que hay que salir fuera para triunfar y ser reconocido. ¿Por qué está pasando esto en nuestro país? ¿Cuál es el problema de la danza en España?

Resumir en pocas palabras los problemas de la danza en España es imposible. Sin duda hay un problema estructural que comienza con la enseñanza, pero que se agranda con el afán interventor de los gobernantes que se arrogan labores que pertenecen a los profesionales. El día que en España la política sea separada de las Artes y la Cultura y éstas sean devueltas a los profesionales y al público, quizá se podrán empezar a resolver los problemas.

Con la salida de Nacho Duato de la Compañía Nacional de Danza (CND) en el mes de julio, tras veinte años como director artístico, parece que se están produciendo modificaciones internas en la institución y que van mucho más allá de un cambio de dirección. ¿Es este el principio de un cambio necesario en la manera de entender la danza en España?

No se puede negar la necesidad de cambios en la CND y en otros sitios. Que haya habido que esperar 37 años para tener un reglamento no parece muy serio. Ojalá su aprobación sea el comienzo de los cambios que mejoren la situación de la danza en España.

Su nombre suena como futura directora de la Compañía Nacional de Danza. ¿Cree que es posible?

El nuevo estatuto de la CND establece que habrá un concurso público y será la dirección del INAEM, asesorada por el nuevo Consejo de la Danza, quien elija al nuevo director. Luego, para que sea elegida, primero me tendría que presentar.

Imagine que lo fuera, ¿qué cambios introduciría en la compañía?

Es evidente que es más fácil convertir una compañía orientada al repertorio clásico a otro más moderno, que lo contrario. Para trasformar la actual CND en una de repertorio amplio, que incluya obras del repertorio clásico, neoclásico y moderno, habrá que unificar los recursos de las dos CND actuales, reorganizar el cuerpo artístico y técnico, ampliar el número de funciones, establecer temporadas estables en los grandes teatros españoles, hoy casi monopolizados por la Ópera, y contar con la imprescindible colaboración de grandes bailarines, junto con la promoción de nuevos talentos. También trataría de implicar al público en la promoción artística mediante su participación en la divulgación y el mecenazgo de la compañía.

¿Cómo es un día cualquiera en la vida de Tamara Rojo?

A primera hora suelo hacer una hora de Pilates, luego la clase de ballet y después los ensayos. El día que tengo función me puedo pasar en el teatro 14 horas.

¿Cómo se ve dentro de diez años? ¿Hacia dónde le gustaría dirigir tu carrera profesional?

Hacia la dirección artística, la enseñanza y alguna coreografía de vez en cuando.

Decía hace poco que se sentía en lo más alto de su carrera y que, es ahora, cuando se estaba divirtiendo y estaba haciendo lo que le apetecía. ¿Cómo se divierte Tamara Rojo?

Escogiendo más lo que me apetece bailar y tratando de vivir como me gusta.

En toda su trayectoria profesional ha bailado a lo largo y ancho del globo, desde Japón a Canadá. Y, como comentaba, recientemente ha cerrado la temporada del Liceo en Barcelona. ¿Cómo es el público español?

Cálido y entusiasta, muy estimulante para los bailarines.

¿Cree que la danza clásica es la base de las demás disciplinas de la danza?

No es una creencia. Es un hecho que la técnica de la danza clásica es el método más depurado y científico de la danza. Eso no quiere decir que sea un sistema acabado, todo lo contrario. Como toda técnica apoyada en conocimientos fisiológicos y estéticos, está abierta a nuevas aportaciones y descubrimientos. Es la parte científica del arte de la danza.

Es Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005. La danza es un arte y la clásica tiene una belleza estética indiscutible, pero ¿es la danza clásica tan técnica que a veces es complicado transmitir sentimientos y emociones con ella?

¿La perspectiva, la composición del color, el contrapunto, la armonía, la orquestación, el vaciado, han sido trabas para pintar Las Meninas, componer o interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven o esculpir el Dante pensador de Rodin? Un bailarín siempre está en constante evolución, investigando nuevas técnicas y diferentes disciplinas. ¿Hacia dónde mira actualmente Tamara Rojo en la danza? Precisamente en mejorar las técnicas que permitan mayores posibilidades de expresión, incluidas las tecnológicas y escénicas.

¿Con quién no ha compartido escenario y le gustaría hacerlo?

Hay mucha gente con la que me gustaría compartir el escenario o una experiencia creativa. No quisiera olvidarme de algún nombre, pero entre otros serían Sylvie Guillem, Manuel Legris, Nicolas Le Riche, Laurent Hilaire, Misha Baryshnikov, Mats Ek…

¿Y con quién ha bailado ya y le encantaría repetir?

He sido una privilegiada y he bailado con grandes artistas. Entre muchos otros, Jonathan Cope, Julio Bocca, Kenneth Greve, Ygor Kolb…

Ha comentado alguna vez que le gustaría enseñar danza para devolver a la danza lo que ella ha hecho por usted. ¿Es Tamara Rojo generosa?

La danza sólo se transmite con generosidad. Generaciones tras generaciones han ido aprendiendo unos de otros y espero que siga siendo así.

¿Qué es lo último que ha visto sobre un escenario?

The Prince of Hamburg, de Van Der Vaart, en el Donmar Warehouse de Londres.

Imagine que tiene que dejar Londres. ¿Qué echaría de menos de la ciudad a la que adora y la más cosmopolita del mundo?

La gran oferta cultural, la interminable elección de artistas, músicos, actores, orquestas, ballets, que pasan cada año por esta fantástica ciudad.

Su día perfecto en Londres es…

Levantarme tarde, ir a dar un paseo por el Columbia Road Flower Market, pasear hasta Spitalfields Market, comer en algún restaurante de la zona y luego ir al West End para ver una obra de teatro.

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