Entrevista a Raúl Campos, el conductor de autobuses que cautivó a todo Reino Unido

Ejemplo de amabilidad, educación y buenos modales, este joven de Coslada (Madrid) ha conseguido, a sus 33 años, llegar a lo más alto de lo que cualquier profesional de la conducción en el país británico pudiera llegar a soñar: ser el mejor conductor de autobuses de todo Reino Unido 2013. Su simpatía para con los usuarios y con el público en general bien le ha valido este galardón como homenaje a lo que debe ser un buen conductor de un servicio público: alguien que da los buenos días, sonríe, y se despide amistosamente. ‘Rara avis’ en este mundo de locos. ¡Hasta cartas llegaban a su empresa (Lothian Buses) para agradecer el trato de tan agradable conductor en su ruta desde el aeropuerto hasta la ciudad! Pero Raúl Campos Folgado, quien estudió Educación Infantil e Informática, no podía imaginarse 6 años atrás, cuando abandonó España, lo que le depararía el futuro. Un futuro en Edimburgo marcado por una estrella que lo ha convertido casi en todo un fenómeno de masas entre los españoles que residen en el país anglosajón. Un compatriota que triunfa en Reino Unido es digno de celebración. No tanto por el país del triunfo sino por lo que eso significa; mostrar una imagen cercana, amable, cálida y humana de lo que realmente es España, la verdadera ‘Marca España’.

¿Por qué decidiste marcharte de España hace 6 años?

Me fuí de Coslada porque no me gustaba la vida que llevaba en una ciudad tan pequeña, y Madrid me agobiaba demasiado. Además comencé a viajar por el extranjero un par de años antes de venirme a Edimburgo y me enganché a viajar. Pero claro, consideraba que el inglés era fundamental para experimentar los viajes en su plenitud y así decidí aprenderlo.

¿Por qué Edimburgo?

Quería aprender inglés y sabía que tenía que ser aquí, pero no sabía dónde. El asunto era que allá donde metía la palabra Edimburgo, siempre iba acompañada de una muy buena opinión de alguien que hablaba de su belleza y encanto, por lo que me pareció la opción correcta. El hecho de que hubiera una conexión directa con Madrid también aportó su granito de arena.

¿Cómo llevas eso de conducir por la izquierda?

No tiene tanto misterio… Nosotros conducimos 40 horas a la semana. Al principio estás algo perdido pero después de 5 ó 6 días tu cerebro ya se ha reajustado al sentido contrario.

¿Tienes alguna broma que siempre te funcione con los pasajeros?

Suele funcionar con los niños preguntarles su edad y, cuando te la dicen, sorprenderte y decirles que aparentan 39 años o algo así. Les gusta parecer mayores. Aparte de eso no suelo decir las mismas cosas, con cada uno lo que se me viene a la cabeza. Pero siempre con respeto.

Te han dado hasta galletas como agradecimiento, ¿qué es lo más curioso que te han regalado en el bus?

Guardo especial cariño a un niño super canijo que me hizo en una ocasion un pajarito de papel con el tique y en otra ocasión un corazón, también con el tique.

Te habrás encontrado con miles de anécdotas en un bus…

Tengo muchas pero quizá una de mis favoritas fue la vez que me traje a casa a dormir a una chica vasca. Se montó en mi autobús, llorando a medianoche porque se había venido a vivir a esta ciudad con una familia que había contactado desde España, no había nadie en la casa a la que iba y el número de contacto que tenía estaba apagado. Fue difícil intentar ayudarle sin que pensara que yo tuviera un interés más allá del simple hecho de ayudarle. Pero tras decirle que tenía una habitación libre en casa ya que mi compañero de piso estaba de vacaciones y asegurarle que yo iba a estar en la habitación de al lado durmiendo con mi novia, ella aceptó. Y al día siguiente todo se solucionó.

¿Alguna otra?

Una vez la lié en el bus con la radio porque no entendía bien el idioma. Y es que un día iba 45 minutos tarde en una ruta que sólo tiene dos autobuses y dura 25 minutos de una cabecera a otra. El que iba en el otro autobús me adelantó y me llamaron por radio. Dijeron mi número de autobús y mi número de empleado y después me preguntaron ‘and you are megalate?’, a lo que yo contesté ‘no, I am Raúl Campos Folgado’. La persona que estaba al otro lado de la radio me dijo: ‘por mí como si eres Mickey Mouse, vas 45 minutos tarde, ven a hablar conmigo cuando termines tu turno’. Él se pensó que le estaba vacilando pero yo nunca había oído esa palabra y pensé que era un nombre. Tuve que disculparme y fue algo embarazoso, pero fue nada más entrar a la empresa, desde entonces son un poco más pacientes conmigo por la radio.

Me han contado que no te gusta mucho conducir…

Aunque suene raro no me gusta conducir, es cierto. Intento evitarlo siempre que puedo. Eso sí, si no me fío de la persona que va a conducir prefiero hacerlo yo, y no me fío de mucha gente porque me da bastante miedo la velocidad y la gente conduce demasiado rapido y temerariamente. Como no tengo coche, por suerte, mi cuerpo esta acostumbrado a la sensacion de velocidad del autobus que nunca pasa de 50 y en cuanto voy en un vehículo que va rápido me pongo un poco nervioso.

¿Te han llegado a piropear?

En una ocasión un chico me escribió su teléfono en un trozo de periódico y me preguntó si podíamos tomar algo algún día. Le pregunté de nuevo porque no le había entendido bien y me lo dijo guiñándome un ojo. Cuando abrí el periódico con su teléfono había escrito tres besos acompañando a su número. Eso es todo lo que he ligado en el autobús.

Además de tener éxito conduciendo, ¿en qué más cosas tienes éxito?

En el amor. Tengo una novia que es excepcional a la que quiero y que me quiere con locura. El amor también de mi familia creo que no podría ser mayor.

¿Has tenido alguna vez algún choque?

Sí. Hace tres años rompí el espejo de un autobús con una rama que estaba dentro de la carretera porque había nevado y el peso de la nieve hacia que quedara justo a la altura del espejo nada más salir de una curva. Como consuelo me queda que los dos autobuses de delante mío y el de detrás también le dieron…

¿Qué opinas de la paliza que le dieron unos jóvenes el otro día en Londres a una chica dentro del bus?, realmente ¿eso no lo ve el conductor?

Te puedo decir que la política de mi empresa y de la mayoría de las empresas es que si hay alguna clase de problema de estos, lo primero es hacer una llamada de emergencia y no salir bajo ningún concepto de la cabina del autobús, es más bajar la mampara protectora si es que la llevas abierta y cerrar el candado de la puerta. En mi empresa en particular ni siquiera puedes tocar a un pasajero. Si lo haces, pierdes el trabajo directamente. Cuando ellos reciben la llamada de emergencia llaman a la policía inmediatamente y ellos mandan a supervisores a intentar solucionar el problema. Otra cosa que me gustaría aclarar es que la única cámara que nosotros vemos es la que está en la planta de arriba al frente, la mayoría de las veces no nos enteramos de lo que pasa dentro del autobús, obviamente una pelea no es el caso, seguro que se tuvo que dar cuenta. Nunca me he encontrado una situación así y espero no tener que encontrármela porque no sé muy bien cómo reaccionaría.

¿Qué consejo les darías a los conductores de autobús en general?

En cuanto al trato al cliente, una sonrisa y modales no cuesta nada y además te evita problemas. Si eres educado y a la gente le caes bien cuando entran al autobús, si luego cometes algún error como pasarte su parada, seguramente no van a quejarse a la empresa, si eres un miserable gruñón, ya tienen dos motivos para quejarse. En cuanto a la conducción, la distancia de seguridad es importantísima, te evita de muchos accidentes.

¿Has encontrado o descubierto enemigos o gente envidiosa desde que te han dado este premio?

A la gente que le gustas, se alegran por ti. Pero también hay mucha gente que considera que soy un payaso por desearles un buen día a los pasajeros. Muchos dicen: ‘podías intentar llegar al aeropuerto en hora alguna vez, para variar’. Sé que muchos están esperando que cometa un error para poder reírse a gusto y decir: ‘¿este es el mejor conductor? No quiero pensar cómo será el peor’.

Una confesión, ¿se conduce mejor en España o en Reino Unido?

No puedo comparar el resto de España y el resto del Reino Unido, pero si comparo Edimburgo y Madrid, la respuesta es clara: 3 millones de veces mejor en Edimburgo. La gente elige su carril y no se cambia, toma las rotondas bien, respetan los límites de velocidad y casi nunca mezclan alcohol y volante.

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