Reino Unido fabrica su última máquina de escribir

Este martes la compañía Brother ha fabricado el último de estos aparatos en tierras británicas

En el norte de Gales, en concreto en la fábrica de Wrexham, se ha fabricado la última máquina de escribir elaborada en Reino Unido. La compañía Brother, que abrió sus instalaciones en 1985 y que desde entonces había producido 5,9 millones de estas máquinas, elaboraba hoy la que ya es la última de su historia. Muchos la habrán utilizado para trabajar, o para realizar sus trabajos universitarios, otros en cambio solo la habrán visto en el cine y nunca habrán manejado una de ellas, la máquina de escribir nos dice adiós y ya pasa a ser, si aún no lo era, un objeto del pasado.

La última máquina de escribir británica la ha fabricado Edward Bryan, que llevaba en la compañía Brother desde 1989, y descansará para siempre en el Museo de la Ciencia de Londres para que los visitantes del presente y del futuro no se olviden nunca de ella. Phil Jones, responsable de la filial británica Brother ha expresado que la máquina de escribir «aún ocupa un lugar especial en los corazones de la gente. Por ello, y por su importancia histórica en el negocio de la comunicación, creímos que buscarle un hogar en el Museo de la Ciencia sería un tributo adecuado».

El origen de la máquina de escribir

En el siglo XIX ya se había expandido el trabajo en oficinas y todos los documentos eran realizados en forma manuscrita, por lo que cierta correspondencia en cadena, para muchos destinatarios era tarea lenta y tediosa. Pasaron los años y hubo una media centena de inventores que trataban de lograr en distintos lugares del mundo, durante los siglos XVIII y XIX, una forma de escritura mecánica, pero todos los ensayos fracasaron. El primer proyecto conocido de máquina de escribir fue el «címbalo escribiente» de Giuseppe Ravizza, de 1837 y patentado en 1856.

El primer intento registrado de producir una máquina de escribir fue realizado por el inventor Henry Mill, que obtuvo una patente de la reina Ana de Gran Bretaña en 1714. La siguiente patente expedida para una máquina de escribir fue concedida al inventor estadounidense William Austin Burt en 1829 por una máquina con caracteres colocados en una rueda semicircular que se giraba hasta la letra o carácter deseado y luego se oprimía contra el papel. Esta primera máquina se llamó ‘tipógrafo’, y era más lenta que la escritura normal. En 1833 le fue concedida una patente francesa al inventor Xavier Progin por una máquina que incorporaba por primera vez uno de los principios utilizados en las máquinas de escribir modernas: el uso, para cada letra o símbolo, de líneas de linotipia separadas y accionadas por palancas separadas.

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