Reino Unido pone barreras a la inmigración

Cameron retirará las ayudas y restringirá el acceso a Sanidad entre otras medidas dirigidas a frenar la ola de rumanos y búlgaros que se espera para el próximo año

El Primer Ministro Británico, David Cameron, ha anunciado este lunes los planes dirigidos a frenar las ayudas a inmigrantes durante su discurso en la localidad de Ipswich, en el sureste del país.
Entre las medidas, que afectarán a los inmigrantes extracomunitarios, el jefe del Gobierno ha destacado la eliminación de ayudas económicas a los extranjeros que no encuentren trabajo en un plazo de seis meses y el fin del acceso inmediato a pisos subvencionados para los inmigrantes con bajos recursos.

Además de estas cambios, Cameron ha anunciado la restricción del acceso al Servicio Nacional de Salud y un aumento de las multas para las empresas que empleen a trabajadores ilegalmente. Ello se suma a la decisión del Gobierno de conceder la residencia permanente solo a los extracomunitarios con un sueldo de más de 35.000 libras al año, una medida con la que el ejecutivo espera que «solo se queden en Reino Unido los mejores y los más inteligentes», reduciendo el número de trabajadores no cualificados.

El objetivo de este paquete de medidas es, principalmente, imponer restricciones a los ciudadanos búlgaros y rumanos que, a partir del año que viene, tendrán libertad de entrada en Reino Unido. De ellos se espera que lleguen unos 13.000 solo en el próximo año, cifra que puede aumentar a los 250.000 de aquí a 2018. Sin embargo, las restricciones afectarán a todos los recién llegados que no procedan de la Unión Europea.

Por el momento, los analistas han señalado que estas medidas van encaminadas a contentar al ala derecha del partido conservador, mientras que las críticas no se han hecho esperar. A este respecto se ha pronunciado Guy Taylor, del Consejo para el Bienestar de los Inmigrantes, quien ha advertido acerca del «aumento gradual de la intolerancia» a través de las medidas y ha acusado a Cameron de «dar luz verde a la discriminación». Asimismo, el obispo de Dudley, David Walker, ha afirmado que la respuesta de los políticos a la inmigración es «totalmente desproporcionada».

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