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Sabor a Galicia en el noroeste de Londres

El Centro Gallego, fundado en 1968, cuenta en la actualidad con 500 miembros
En el noroeste de Londres, al igual que en el noroeste de España, se puede degustar pulpo a la gallega, beber un buen vaso de vino español y comer una tapa de calamares. La razón de tal coincidencia viene de la mano de un emigrante gallego en Argentina, de nombre Marcial Folgueiras, que cambió los aires latinos por la niebla británica en el año 1968; y fundó, en la capital del Reino Unido, junto con un grupo de emigrantes, lo que ahora es conocido como el Centro Gallego de Londres.

El actual presidente del centro, Nicolás Miño, explica un poco las diferencias entre los inicios de la asociación y la actualidad del centro. «Hubo tiempos en los que había más socios que los que hay hoy en día e incluso el centro llegó a tener su propia orquesta». Miño se siente orgulloso de decir que tras muchos sacrificios y negativas, desde el año 2004 el edificio que alberga la sede es propiedad de ellos y no alquilado como era en un principio. Además se convierte, por esta razón, en el primer centro gallego de Europa en propiedad.

El local cuenta con varias salas donde se celebran fiestas, comidas, hay música en vivo, se juega al billar y se exhiben los trofeos que los socios han ido ganando en las diferentes actividades como golf o fútbol. El hermano del presidente y miembro del equipo de fútbol, Juan Miño, sonríe al recordar el momento en que ganaron la Copa triple, lo máximo a lo que se puede aspirar aquí en Londres. «Hubo un árbitro que nos dijo que los españoles nunca ganaríamos esa copa. Ese árbitro fue el que nos dio la victoria en el partido final».

Los golfistas no se quedan atrás, jugando contra equipos ingleses, pueden presumir de poseer su propio trofeo. Gaitas y bailes populares de Galicia se suman a estos eventos conformando así el cúmulo de actividades que tanta vida da al centro. Sin embargo, hubo otros tiempos en los que se organizaban más actos y se involucraba más gente. La ex directora del centro Pilar Campos, explica como muchos de los españoles que participaban activamente en las actividades del centro decidieron regresar a España; y ,aunque se conserva la liga de fútbol o los bailes regionales, se han perdido otras muchas cosas, como la biblioteca. «Antes nos poníamos en contacto con otros centros gallegos del Reino Unido e incluso organizábamos viajes por Europa «. Pilar añade que además se llegaron a realizar charlas y clases de gallego, con la ayuda de la Xunta de Galicia y la iniciativa del centro.

Sin embargo, lo que no ha cambiado durante estos más de cuarenta años de vida del centro es el espíritu de reunión que se ha ido transmitiendo a través de las generaciones y al que se han ido incorporando nuevas caras, algunas de ellas de origen inglés. Aurora, una joven de padres gallegos y nacida en Londres, expone, con un perfecto español, las principales razones que la llevan a acudir periódicamente al local. «Aunque nací aquí toda mi familia es de Boiro y llevo viniendo al centro toda mi vida, mis padres son miembros del club.»

Son estos miembros los que hacen posibles las actividades antes mencionadas y asisten a las fiestas que una vez al mes se celebran para estas 500 personas. Asimismo, los sábados cualquier persona, sin necesidad de pertenecer directamente al centro, puede acudir a otros eventos donde un cantante ofrece música en vivo en una de las salas del edificio.

¡Y la fiesta que no falte! Porque si de algo están orgullosos los socios del club es de las fiestas y reuniones que organizan con motivo del Día de la Patria gallega o cualquier otra celebración que se tercie. Ya lo cuenta Nicolás Miño: «Aquí fin de año se celebra por todo lo alto. Hacemos incluso una queimada».

Y así, gallegos, asturianos, burgaleses, vallisoletanos, españoles en general, europeos y ciudadanos del otro lado del charco, pueden disfrutar de esta queimada y acercarse en su tiempo libre al centro; donde la hospitalidad se percibe en el aire junto con el aroma del auténtico cocido gallego y las voces de los camareros, con su siempre inconfundible acento.

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