Veronica Cartwright: ‘Siempre he intentado que mis personajes fueran muy reales, a pesar del tono fantástico’

A pesar de haberse convertido en miembro de reputadas series como Nip/Tuck, The Closer o Six Feet Under, los admiradores del cine fantástico recordamos a Veronica Cartwright (Bristol, 1949) por sus interpretaciones en un buen puñado de películas que, por diversos motivos cada una, se encuentran entre las listas cinéfilas y cinéfagas del mejor cine de los últimos 50 años. Los pájaros de Hitchcock sirvió a la actriz británica para «graduarse» cum laude (¡a la edad de 13 años!) en el universo cinematográfico, y eso que ya había trabajado a las órdenes de William Wyler. 

El óbito definitivo de su etapa como intérprete juvenil se confirma en 1974 con la pólemica Inserts, cargada de desnudos integrales y sexo quasi-explícito. La incursión por la puerta grande en el género de ciencia ficción vendría de la mano de Philip Kauffman en 1978, con la brillante La invasión de los ladrones de cuerpos. Después llega la clásica Alien, obra maestra pocas veces refutada, referente copiado ad nauseum por buenos y malos films a partir de los 80, y película que demostró que la Cartwright es una de esas actrices que mejor saben llorar en pantalla.

La esperada secuela de Alien, Prometheus, está a punto de estrenarse. ¿Qué esperas de ella?

Veronica Cartwright.

 Pues la verdad es que no tengo ni idea de cómo será Prometheus. Ridley Scott dice que no es una precuela, así que…a ver con qué nos sorprende.

¿Por qué seguiste el camino de la fantasía?

 Nunca dije que pretendiera dedicarme a ese género. Todos mis roles son distintos, y creo que fue una casualidad que me metiera en este tipo de historias. Siempre he intentado hacer que mis personajes fueran muy reales, a pesar de todo el tono fantástico. Nancy (de Invasión de los ladrones de cuerpos) es una chica de pensamiento muy libre, muy abierta y un poco hippie, pero fue la única que sobrevivió en la película porque era cautelosa también. Lambert, de Alien, era la que más usaba la lógica, veía algo insensato no salir de aquel planeta. Y Felicia, de Las brujas de Eastwick…¡la adoro! Un personaje muy conservador, que no quiere que nadie se salte ninguna «norma» y que se convierte en obsceno a medida que el diablo la hechiza, ¿con cuánta frecuencia te encuentras con papeles tan jugosos? Y lo mismo pueden aparecer en un drama, una de ciencia ficción o una comedia.

¿Qué hizo que Hitchcok se fijara en ti para Los pájaros?

Hitchcok me llamó después de haber visto La calumnia, de William Wyler. Me reuní con él en su bungalow de la Universal.

¿Cómo recuerdas el rodaje de ese clásico del cine?

Todos admiraban a Hithcock, o eso al menos me parecía a mí. Solía llevar un traje de chaqueta de tres piezas, muy elegante y sobrio. Se hacía respetar, pero también era muy humano y amable, me dejaba preguntarle acerca de cómo era la filmación. Recuerdo que una vez le pregunté si colaría el que unos pájaros fueran de cartón y otros de verdad. Me dijo que el ojo percibe a los que se están moviendo y asume que los falsos también lo hacen. En la escena de la puerta abriéndose, le pregunté a Hitch «¿cómo va a funcionar si no hay ninguna puerta ahí?», él me contestó «entonces ¿cómo voy a poder verte?, la luz es la que le dará el efecto». Rod Taylor me demostró a lo que Hitch se refería y sí que parecía que la puerta se estuviera abriendo. Alfred sentenció la conversación con un «esta es la magia del cine».

Si no me equivoco, era a ti a la que tenían pensado dar el papel de Ripley… ¿qué salió mal?

Pues no lo sé. A mí también me sorprendió porque cuando fui a hacer el casting era el personaje de Ripley el que tenía preparado y el que me pidieron para la prueba.

El plano final de La invasión de los ladrones de cuerpos… ¿qué me dices de él?

En realidad fue más simple y tranquilo de lo que la gente piensa. A Donald Sutherland y a mí nos dijeron cosas distintas, él era el que debía darle forma a la acción. Yo simplemente me tenía que dejar llevar por sus gestos. Todo se hizo en una toma.

Cuéntame un poco sobre Inserts.

Inserts fue un viaje increíble. Después de pasarme 3 años aprendiendo del gran Jack Garfein en Los Ángeles estuve un tiempo sin encontrar oportunidades que me llamaran la atención, así que decidí volver a Londres. Soy ciudadana británica, esperaba que allí fuera todo más fácil…y la verdad es que comencé con buen pie. Conseguí un trabajo en mi primera semana, pero después estuve 10 meses sin nada. Justo cuando estaba a punto de volver de nuevo a USA leí el guión de Inserts y me enamoré del personaje de Harlene. Es curioso, John Byrum, el director, nunca me preguntó si me sentía cómoda con los desnudos, supongo que dio por hecho que si había aceptado presentarme al casting era porque no me importaba quitarme la ropa.

¿Cómo se desarrolló el método de trabajo para esta película?

No hubo ningún problema. Mi prueba fue primero con los productores y después junto a Richard Dreyfuss para ver cómo andábamos de química. Trabajamos muy bien juntos. La película se rodó en 14 días, pero tuvimos 3 semanas de ensayos. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Me sentí muy cómoda en las escenas en las que me tenía que desnudar, a pesar de que estuve sin ropa casi los 6 días que pasé en el set. Tengo que admitir que dejé de comer pan durante algunas semanas para tener un buen cuerpo en pantalla ¡llegué a perder 7 kilos.

¿Película favorita de las que has hecho?

Hmmmm…te diré cuatro: Inserts, Las brujas de Eastwick, Elegidos para la gloria y Camino del sur.

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