Street Art, donde la importancia reside en la brevedad del mensaje

Libre, reivindicativo, polémico, decorativo, efímero… ¿Street Art? Un estilo de vida que se ha apoderado de las calles a nivel mundial convirtiendo las ciudades en inmensas galería callejeras.

Street Art, o en términos españoles Arte urbano, engloba todo el arte callejero que, normalmente, o, por lo menos en sus comienzos y antes de convertirse en una tendencia internacional, era ilegal. Es el vehículo de expresión artística más directo y cercano para la población y donde la norma más importante es precisamente la ausencia de ellas. Las técnicas abarcan el uso de plantillas, pósteres, pegatinas, murales… cualquier método que como resultado convierta una pared cualquiera en un lienzo admirable, o que transforme cualquier recóndito lugar en una galería abierta a la opinión pública.

La semilla del Street Art es el grafiti: una técnica visual que espontáneamente expresa un conjunto de condiciones que hacen referencia a la localización, al momento, a la influencia social, a acontecimientos políticos y culturales… Un conjunto de pensamientos que, al fin y al cabo, se fusionan para transmitir al espectador un determinado sentimiento a través de letras y dibujos.

Nueva York, Berlín o Londres son tan solo algunas de las capitales mundiales que se han convertido en la cuna del Street Art.

La pintura de Thierry Noir y Stik en Village Underground Wall, Shoreditch. / Beatriz Saiz

En Nueva York los vagones del metro se convirtieron durante los años 70 en el principal objetivo de los grafiteros y, lejos de convertirse en piezas exclusivas, la Autoridad Metropolitana del Transporte de Nueva York comenzó una lucha indiscriminada contra todo aquel que utilizara el suburbano como medio de expresión artística, algo que promovió la emigración a Europa de muchos artistas que extendían así su arte hasta el Viejo Continente.

Berlín es una de las cunas de esta tendencia artística gracias a la East Side Gallery, nombre con el que se conoce a los 1.300 metros del Muro de Berlín que fueron salvados del derribo con la finalidad de convertirse en un homenaje a la libertad. 203 murales pintados por cientos de artistas procedentes de todo el mundo que intentaron contar con sus obras el cambio político producido tras la caída del Muro de Berlín al final de la Guerra Fría. Sus grafitis expresan un sentimiento de euforia y esperanza por un futuro libre y mejor a la vez que conmemoran un momento histórico.

Entre los murales más famosos se pueden encontrar la ya mítica imagen del líder ruso Leonid Brezhnev besando a Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana, así como la imagen del Trabant, el coche utilizado en la Alemania oriental, atravesando el muro.

Londres y el Street Art

Uno de los monigotes de Stik en Pitfield Street, Shoreditch. / Beatriz Saiz.

Por todos es sabido que Londres es una ciudad de vanguardia, donde la excentricidad y el todo por el todo se respiran en su estilo callejero. En la capital inglesa, cualquier rincón, desde las paredes exclusivas de Chelsea, hasta las enladrilladas de Elephant & Castle, pasando por las emblemáticas paredes de Shoreditch, luce un grafiti que recuerda que la calle es el escaparate más grande y libertino que existe.

Y es casualmente en Shoreditch donde detenemos la vista. Si tuviésemos un mapa que marcase las paradas obligatorias para impregnarnos de la esencia del Street Art, el stop más grande se situaría aquí. Este barrio del este de la ciudad desprende olor a aerosol; su reinventada vida artística desde los años 90 convirtió este antiguo suburbio londinense en la cuna del arte moderno y, más concretamente, en la cuna del Street Art. Cada pared de este distrito acoge una explosión de colores, una idea materializada a base de trazos pulverizados que convierten los muros en los vehículos temporales de este arte efímero. Tanto es así que son innumerables los tours que recorren el East London mostrando el mejor arte callejero, giras artísticas que descubren los trabajos de más de 40 autores.

El dinamismo es la esencia de este arte; el cambio inesperado y radical que convierten las calles en escenarios continuamente cambiantes. Uno de los ejemplos más significativos es el Village Underground Wall, en Great Eastern Street, que podemos considerar el sello del Street Art londinense. Los ladrillos que conforman esta pared ven impasibles cómo su decoración va cambiando en breves espacios de tiempo. El muro forma parte del proyecto Street Art London y persigue establecer esta pared como una de las más prestigiosas del mundo y como un referente cultural de Londres. Para ello existe un programa que trae a los mejores artistas internacionales como Pablo Delgado, Phlgm, Kid Acné o Thierry Noir en colaboración con Vinz.

Callejeros con firma

A la hora de hablar de precursores o «eminencias» en el mundo del arte callejero, son muchos los que empuñan los botes de spray y plasman sus ideologías en galerías y callejones.

En Reino Unido las flechas apuntan a Banksy como el grafitero de referencia. Este británico es todo un misterio tanto para sus seguidores como para sus detractores. Se cree que nació en Yate, cerca de Bristol, y esa sería la semilla de su pasión por el grafiti, gracias al boom del Street Art que experimentó esta localidad en la década de los 80. Banksy suele trabajar con la sátira para hablar sobre política o cultura, e inspirar de esta manera una visión de la actualidad diferente a la proporcionada por los medios de comunicación. Este artista ha sido duramente criticado por la utilización de plantillas para crear sus murales, algo totalmente admitido y utilizado por muchos artistas «callejeros». Posiblemente su obra más famosa sea la de una niña que pierde un globo con forma de corazón, estampa que ha llegado a convertirse en uno de los iconos de Londres, siendo reproducido en decenas de souvenirs.

Stik es otro grafitero londinense famoso por sus «monigotes», muñecos con un cuerpo simple y con brazos y piernas con forma de palo. Sus dibujos son vistos con frecuencia en escaparates y puertas del barrio de Shoreditch. Recientemente, Village Underground Wall ha expuesto una obra de este artista en colaboración con Thierry Noir.

Artistas haciendo un nuevo grafiti en Village Underground Wall, Shoreditch. / Beatriz Saiz.

Noir es uno de los precursores del Street Art a nivel mundial: fue uno de los primeros en pintar el Muro de Berlín antes de que se derribara, con un objetivo revolucionario en un intento de ridiculizarlo. Noir tenía claro que por mucho arte que inundara el muro, este jamás sería bonito por el significado intrínseco que dormía en las piedras que lo formaban. La simplicidad y sencillez de sus dibujos son actualmente el sello de su obra, efecto de la ilegalidad de pintar en el Muro en aquella época, por lo que la rapidez era fundamental a la hora de elaborar su trabajo. Cuando en 1989 el Muro cayó, sus pinturas se convirtieron en un icono de la nueva libertad en toda Alemania. Pablo Delgado es un mexicano que también ha dejado su firma en Londres, y más concretamente en el muro de Shoreditch. Su obra surgió en 2011 y, tan solo dos años después, ya es reconocida por todos los viandantes de la capital británica. Su trabajo se caracteriza por su tamaño: dibujos diminutos que normalmente van acompañados de sombras negras que dan una sensación de relieve. Sus primeras intervenciones en Londres fueron pequeñas puertas que se escondían detrás de las esquinas. Su obra se materializa en escenas narrativas representadas por personas, animales y objetos.

Y así, cientos de artistas. Ellos han convertido el Street Art en un arte universal. Un arte que es el lenguaje de la calle. Un arte que se lleva de la calle a las galerías gracias a la difusión del boca a boca y a la aceptación del público en general. Un arte que da color a los callejones, significado a las paredes y mensaje a los peatones. Un arte que convierte su efímero mensaje en la magia del Street Art.

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