Teorías de la conspiración

Atentado 11M. Este mes se cumple una década de los atentados terroristas que tuvieron lugar en Madrid el jueves 11 de marzo de 2004 dejando 192 víctimas mortales y 1.858 heridos, por lo que los españoles conmemoran el 11-M con dolorosa solidaridad pero también con rabia contenida ante las constantes alusiones a posibles dudas irresueltas.

Aunque el tribunal que investigó el caso concluyó en 2007 que fue un comando islamista inspirado en Al Qaeda el que planificó la masacre, a España le ha costado muchísimo superar la teoría de la conspiración que desacreditó la sentencia judicial sin cesar de alimentar determinados bulos. Las especulaciones aludían principalmente a la participación de la banda terrorista ETA en dichos atentados o a la idea de que el 11-M fue una operación instigada por el partido socialista con el inequívoco objetivo de cambiar el curso de la historia de España en las elecciones generales del domingo 14 de marzo que supusieron la derrota del Partido Popular.

Lo cierto es que la inmensa mayoría de los ciudadanos sintió el ataque yihadista como una consecuencia directa, aunque no demostrable, del odio hacia Occidente que despertó la guerra de Irak a la que José María Aznar había llevado a España de la mano de George W. Bush y Tony Blair, quienes también sufrieron el 11-S en los Estados Unidos y el 7-J en el Reino Unido. Todo ello a pesar de la insistencia del Gobierno de Aznar de señalar a ETA como presunto responsable del 11-M a sabiendas de que los españoles castigarían en las elecciones generales una inminente implicación del terrorismo islamista y a la que, por otro lado, sí apuntaban los medios de comunicación internacionales durante aquellas fechas. Tres días después de los atentados, cuando España aún lloraba a las víctimas, los votantes dieron la jefatura de Gobierno al candidato socialista José Luis Rodríguez Zapatero dando paso, a partir de entonces, a hipótesis conspirativas que todavía hoy sostienen algunos.

Cabe recordar el desprecio que Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, ha mostrado hacia quienes mintieron durante los días previos a las elecciones generales vendiendo sus consciencias en torno a la teoría de la conspiración por réditos electorales. Incluso Baltasar Garzón, ex magistrado de la Audiencia Nacional, ha contado que las instrucciones del Gobierno español durante aquellos días fueron las de seguir insistiendo en la autoría de ETA con una clara intención política de negar de forma persistente lo que ya era evidente. Pero al juez Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal que dictaminó la sentencia sobre el 11-M, no le sorprenden tales falacias y las compara con aquellos que creen que Elvis Presley aún vive o que fue un montaje que la tripulación del Apolo 11 pisara la Luna. Las evidencias, en todo caso, han desmontado la teoría de la conspiración y, finalmente, el actual Gobierno del Partido Popular ha admitido 10 años más tarde que los atentados de Madrid no fueron planeados para influir en las urnas.

Las teorías de la conspiración son frívolas manipulaciones a menudo afines a tesis interesadas que defienden particulares sectores de la sociedad, en ocasiones, de forma malintencionada. Ahora bien, corresponde al ciudadano alcanzar la madurez suficiente para interpretar las distintas versiones de los hechos y saber discernir entre realidad y ficción. Recientemente, por casualidad o a conciencia, la cadena de televisión La Sexta difundió en España un controvertido falso documental dirigido por el periodista español Jordi Évole y bajo el título Operación Palace. El ‘fake’, que versaba sobre el golpe de estado del 23-F de 1981, no dejó indiferente a nadie. Mientras que una parte de la audiencia puso en tela de juicio la credibilidad de sus autores mostrándose decepcionada ante un formato televisivo que buscaba el humor a base de mentiras, otra parte alabó el atrevimiento. «Otros no salen después a pedir disculpas por engañarnos, pese a que nos montan un fake cada día», comentó al respecto la periodista Julia Otero en Twitter. Al estilo de la teoría de la conspiración del 11-M, la Operación Palace subrayó la facilidad con la que se puede engañar al pueblo y recordó la necesidad de estar en alerta para no creer todo lo que se cuenta aunque las fuentes sean oficiales.

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