“Tocar en Londres es una oportunidad que hemos querido aprovechar”

Adolfo Cabrales, vocalista de Fito y Fitipaldis
Allá por 1989, abrazando la tradición rockera clásica, nacía la banda Platero y Tú. Tras años en los que el grupo fue cosechando el éxito, su vocalista y guitarra, Adolfo Cabrales (Fito), decidió crear un grupo paralelo. Surgía así, en 1998, Fito y Fitipaldis, con canciones que dejaban a un lado el rock más radical y en las que convergían ritmos procedentes del rockabililly, el blues, el swing, el jazz o los sonidos sureños. Fito y sus Fitipaldis se consolidaron rápidamente en la escena musical española e incluso cruzaron el charco y actuaron en países como Chile y Argentina en una gira conjunta con Andrés Calamaro.

Sin embargo, nunca en Europa (salvo España). Será este verano, el próximo martes 17 de agosto, la primera vez que este grupo se suba a un escenario europeo. Y será en Londres, en la sala The Clapham Grand. Pero antes de que se ponga su habitual gorra y se le pongan «rojitas las orejas», hemos estado charlando con Fito y esto es lo que nos ha contado…

De Platero y Tú a Fito y Fitipaldis… ¿Cómo fue ese cambio?

Fue hace mucho tiempo. Empezamos con Platero y Tú, grabamos muchos discos y creo, que como todas las bandas, se desgastó. Platero y Tú no cambió nunca de miembros, fuimos siempre los mismos. Paralelamente empezamos otra banda que tocaba en bares pequeñitos. No fue pretencioso, pero el desgaste de una banda hizo crecer a la otra.

¿Cómo surge la idea de los Fitipaldis?

Cuando compones una canción sientes si está dentro de la banda o no. Empecé a hacer unas canciones que no iban dentro del repertorio de Platero y Tú. Yo las iba guardando y, en principio, el único objetivo era tocar en bares de amigos y matar el rato libre que tenía con Platero y Tú. Grabé el primer disco, después hicimos una gira con Extremoduro y así fue.

Fito, en cierto modo, quería alejarse un poco del público masivo que había alcanzado Platero y Tú. Pero Fito y Fitipaldis se convirtió rápidamente también en un género de masas…

Yo tuve la suerte de haber hecho dos veces el mismo camino. Con Platero y Tú también empezamos un poco igual, con unos amigos que se reúnen en un lugar de ensayo, sin pretensiones. Empezamos tocando en bares y después en salas. Luego sí es verdad que empezó a venir mucha gente a nuestros conciertos. Con Fito y Fitipaldis fue lo mismo. Con el tercer disco empezó a llamarme más gente y hasta hoy. Creo que es bueno empezar con poco y progresar. Siempre pienso que si tu primer coche fuera un Ferrari, no lo disfrutarías del mismo modo.

A parte de las letras de amores y bares, ¿qué mantiene Fito de su época rockera clásica con Platero y Tú?

Creo que lo único que no ha cambiado es la motivación por componer. En tantos años he cambiado muchas cosas, la forma de producir discos, de afrontar una gira, un nuevo proyecto… En todos estos procesos se involucra mucha gente y quizás componer es el único trabajo que se hace sólo y por eso no lo he cambiado. No sé por qué decido hablar de lo que hablo, pero en el momento de crear una canción no hay nadie que te pueda ayudar. En eso, sigo siendo igual que cuando tenía 16 años.

¿Y qué tiraste por la ventana de aquella experiencia?

Se necesita de todas las experiencias. Una se lleva a la otra. Ahora estoy feliz con lo que hago, pero si recuerdo aquella época también la recuerdo increíble. La gente siempre piensa que el éxito es el momento. Las cosas fueron bien con Platero y Tú y ahora, con Fito y Fitipaldis. Nunca he sentido que iban mal.

¿Qué te han aportado las colaboraciones con artistas de la talla de Roberto Iniesta, Andrés Calamaro o Rosendo Mercado?

Lo primero, la ilusión, porque toda esa gente han sido referentes para mí cuando yo estaba empezando y, de repente, poder compartir canciones con ellos, e incluso, escenario, es algo realmente impresionante. Espero que quede mucha gente que quiera seguir trabajando conmigo. Acabo de hacer ahora también una canción con Macaco.

¿Una mezcla de todo esto es la Fitoterapia?

[Risas] La terapia es la música. A todo el mundo le hace falta la música, pero hay gente que no puede vivir sin canciones. Es más bien la musicoterapia. Cada canción tiene una historia detrás. Las nuevas necesitan tiempo para hacerse grandes y eso sólo se consigue cuando van a remolque con historias, cuando la gente las reconoce.

Tras más de 20 años trabajando en el panorama musical, ¿qué queda de aquel chiquillo de Bilbao que empezó a trabajar como camarero en un club de alterne?

[Risas] No sé qué queda. Como todas las personas, supongo que se va ganando en algunos aspectos y se va perdiendo en otros. No creo que haya cambiado, que haya cambiado la esencia, el motivo por el cual hago canciones. Quizás no piensas del mismo modo. Vas cogiendo responsabilidades que antes no tenías. Muchas veces, cosas a nivel personal influyen más que otras a nivel artístico.

A pesar de esas dos décadas de experiencia, nunca antes habíais tocado en una ciudad europea. Londres es la primera. ¿Qué os depara ese estreno?

Aquí estamos un poco como cuando teníamos 18 años. La ilusión, el hecho de salir fuera de nuestras fronteras. Hemos estado en Chile, Argentina, pero nunca en Europa. Hemos ido de vacaciones a Londres y hemos imaginado muchas veces tocar en alguna sala. Londres es, además, una ciudad que está muy cerca de nosotros, de Bilbao y tenemos a muchos amigos allí. La mujer de Carlos Raya [guitarrista y productor de los dos últimos discos de Fito y Fitipaldis] es inglesa. Así que tenemos allí a familia y amigos esperándonos. Siempre van ellos a donde estemos tocando y ahora nos toca ir a nosotros.

Y, a Fito, en concreto, ¿qué retos le plantea?

El reto no es sólo porque sea otro país. Lo que más cambia es la puesta en escena porque hace mucho que no actuamos en sala. Llevamos tiempo tocando aquí [en España] en pabellones y sitios abiertos. El reencuentro con la sala, en un sitio bonito, (que lo he estado mirando), ésa va a ser la mayor diferencia. Y tenemos muchísimas ganas porque tocar en el escenario de una sala, donde puede verse todo más cercano, motiva mucho.

Este concierto se enmarca dentro de la gira del último disco Antes de que cuente diez, que comenzó a finales del año pasado y que habéis planeado que termine a finales de éste, ¿después?

Haré lo que hago siempre, que es olvidarme de la música porque sino me volvería loco. Una parte dentro del proceso de elaboración de un siguiente disco es olvidarte de lo que has hecho. Parar para no seguir con la inercia y poder continuar. Evidentemente, hablo por mí, no sé si a otros profesionales les sucede también lo mismo. Yo, si no parara, estaría siempre haciendo el mismo disco y me gusta organizar una gira, saber que voy a parar y pensar si voy a ir por este camino o por otro. Para eso, necesito tiempo.

¿Eso significa que habrá nuevo disco tras esta gira y una pausa posterior?

Siempre que grabas un disco, trabajas tanto, que da la sensación que es el último. Luego sabes que no, porque una vez que tienes cinco o seis canciones ya te entra el gusanillo otra vez de hacer nuevo disco. Aunque ya me lo tomo con más calma que cuando tenía 16 ó 18 años, ahora tengo 43. De momento, me quedan por delante aún 50 conciertos de esta gira y se me hace lejano pensar en un nuevo disco. Pero imagino que sí.

¿Volveremos a ver a Fito en la escena inglesa?

Realmente es difícil. No es un mercado nuestro. Es muy difícil plantearse un concierto fuera de nuestras fronteras. Es más el capricho que tenemos los músicos de ir a donde no nos conoce nadie o donde nunca hemos ido, que buscar otro planteamiento artístico. Estaríamos bien, pero de momento es como una excepción y una oportunidad que hemos querido aprovechar.

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