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Tradiciones que crean historia

La Abadía de Westminster es un enclave mágico donde descansan escritores como Charles Dickens o Lord Byron y el lugar escogido por el Príncipe William para contraer matrimonio
Decimos que un lugar es especial cuando despierta sensaciones que nos llevan a evocar tiempos pasados, y no tanto. Cuando la belleza del lugar nos transmite tan buenas vibraciones que nos paramos a respirar profundamente por unos segundos. Cuando ese lugar y el recuerdo que de él tenemos influye en una decisión clave. Es entonces cuando decimos que es especial.

Para el Príncipe William, sin duda, ese lugar es la Abadía de Westminster. Lugar donde contraerá matrimonio con su prometida Kate Middlenton, en contra de la tradicional costumbre de celebrar las bodas reales en la catedral de San Pablo. Las causas que llevaron a la pareja a tomar esta decisión, posiblemente, estén relacionadas con una serie de acontecimientos que tuvieron lugar allí.

La Abadía de Westminster, de estilo gótico y situada a orillas del Támesis, es el lugar tradicional para las coronaciones y funerales reales. En lo referente a celebraciones matrimoniales, ésta no destaca por ser la más común entre la realeza. Sin embargo, fue el primer lugar en el que el Príncipe William fue partícipe de una boda, como paje en el matrimonio del Príncipe Andrés con Sarah Ferguson en 1986. Tenía sólo cuatro años.

Otro recuerdo que lo liga profundamente a esta Abadía es el del funeral de su madre, la Princesa Diana de Gales. Tenía tan sólo 15 años cuando junto a su hermano el Príncipe Harry, su padre Carlos de Inglaterra y su tío materno, Charles Spencer, transportó el féretro de su difunta madre por las calles de Londres. El mismo William confiesa que casándose en Westminster sentirá la presencia de la que fue «la princesa del pueblo».

Pero también recuerdos felices le llevan a este lugar. La conmemoración de los 50 años de la coronación de la Reina Isabel o la boda de diamantes de la misma con el Duque de Edimburgo tuvieron lugar en la Abadía, en la que el Príncipe fue encargado de realizar una lectura. En la misma catedral tuvo lugar también su primer acto como piloto militar de la Royal Air Force británica, donde lució su uniforme militar en el 70 aniversario de la Batalla de Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial.

El Paseo de la Fama londinense

La Abadía fue fundada en el año 620 d.C. en el lugar en que hoy se encuentra y que entonces era conocido como la Isla Thorn. El motivo: un pescador aseguró ver la imagen de San Pedro cerca del río Támesis y el gremio quiso darle las gracias al Santo por las dotes de salmón recibidas en años anteriores.

Así, este emblemático espacio londinense ocupa, desde hace más de mil años, un lugar significativo en la historia británica. Desde 1066 es el sitio oficial para las coronaciones reales y destaca por la gran cantidad de escritores, poetas, científicos, músicos y monarcas británicos que han sido enterrados en él.

Enrique III reconstruyó la abadía en honor a San Eduardo El Confesor, cuyas reliquias fueron emplazadas en el santuario situado enfrente del Altar Mayor. Él mismo fue enterrado bajo un monumento esfigie, muy típico de la época medieval y como él la mayoría de reyes y reinas de Inglaterra.

Poetas y prosistas fueron enterrados aquí, en lo que se conoce como el Rincón de los Poetas. Destacan Lord Byron, Charles Dickens, William Blake or Jane Austen, entre otros. También el gran músico barroco, Henry Purcell (considerado el mejor compositor inglés de todos los tiempos) ocupa un lugar en esta Abadía. Por consiguiente, ser sepultado en la Abadía de Westminster pasó a convertirse en todo un honor. Y la práctica de incluir figuras nacionales como generales, almirantes, políticos, doctores y científicos comenzó en 1657 con el entierro del Almirante Robert Blake. Destacan Isaac Newton y Charles Darwin.

Pero sí este lugar es especial, lo es no sólo por la historia que esconde, sino por su belleza. La Abadía de Westminster posee la bóveda gótica más alta de Inglaterra, de 31,1 metros de altura, que sin duda, impresiona a cualquier visitante que camine por sus estrechos pasillos. El suelo que se encuentra frente al Altar Mayor conserva uno de los diseños más grandes en el mundo que fue decorado por operarios traídos de Roma. Asimismo, una de las grandiosas campanas de la abadía, situada en la torre noreste del templo, se utiliza expresamente para anunciar la muerte de un miembro de la familia real o canónigos de Westminster.

Las mismas campanas que el 29 de abril repicarán jubilosas en un día que será recordado por los ingleses y que ya ha sido declarado fiesta nacional. El día en que la Abadía de Westminter añadirá un gran acontecimiento más a su lista y la hará, si cabe, un poco más especial.

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