Un millón de dólares por el manuscrito que descifró enigma

“Un documento único que supone un antes y un después en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial”. Así es como la casa de subastas Bonhams definía el manuscrito del matemático británico Alan Turing que fue vendido el pasado lunes en Nueva York. El preciado documento fue adquirido por un comprador anónimo en una puja que tuvo una duración inferior a dos minutos por un coste de 1 millone de dólares, aproximadamente unas 700.000 libras.

El valioso manuscrito de 56 páginas fue redactado a lo largo de 1942, cuando Turing fue reclutado por los servicios de inteligencia para intentar descifrar el código de la máquina alemana Enigma, usada por los nazis para sus comunicaciones secretas. El cuaderno contiene numerosas anotaciones a mano con complejas operaciones de cálculo. Tras su muerte Turing dejó éste y otros documentos a su amigo y también matemático Robin Gandy. En 1977 Gandy donó todos los documentos de Turing a la Universidad de Cambridge, pero mantuvo en su poder este cuaderno. Dicho documento es el único manuscrito largo escrito por Turing y hasta el pasado lunes jamás había sido mostrado en público. El dinero obtenido por su venta será destinado a obras de caridad.

Alan Turing, uno de los precursores de la inteligencia artificial

Nacido en Paddington, Londres, Turing es visto como una de las mentes más brillantes del siglo XX. Matemático, criptógrafo, lógico, es considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna.

Turing tiene un espacio de honor en la historia por su papel durante la Segunda Guerra Mundial. Reclutado por los servicios secretos británicos, trabajó en Bletchley Park donde su labor consistió en “romper” el código de la máquina Enigma. El complejo artilugio, que utilizaba un mecanismo de cifrado rotatorio, fue adaptado y modificado por las fuerzas militares de Alemania desde 1930. El hallazgo de Turing y la lectura de la información que los mensajes protegidos contenían supuso, según los estrategas militares, que el conflicto bélico finalizara dos años antes de lo que hubiera hecho si no se hubiera podido descifrar el código de Enigma, salvando de este modo millones de vidas humanas.

Tras su participación en la Guerra, Turing trabajó en el Laboratorio Nacional de Física en Richmond y en la Universidad de Manchester, dónde desarrolló el software de una de las primeras computadoras reales y el que sería el primer programa de ajedrez para un ordenador que aún no existía.

Su brillante carrera se vio truncada a partir de 1952, cuando el matemático fue procesado por su homosexualidad. Bajo los cargos de “indecencia grave y perversión sexual”, se le dio a elegir entre ir a prisión o someterse a castración química mediante un tratamiento hormonal. Escogió las inyecciones de estrógenos, que le produjeron notables alteraciones físicas. Tras una grave depresión, en 1954 Turing se suicidó ingiriendo una manzana contaminada con cianuro.

En 2009 el entonces primer ministro británico Gordon Brown dio el primer paso al reconocer públicamente que el trato al científico había sido “atroz”. Tras una campaña de presión por parte de familiares y personalidades del mundo académico como Stephen Hawking, a la que se adhirieron decenas de miles de personas, finalmente se le fue concedido el perdón real póstumo por la Reina Isabel II en diciembre de 2013, siendo reconocida “su fantástica contribución a los esfuerzos bélicos y su legado a la ciencia”.

https://www.youtube.com/watch?v=TNh-SR_l3-8

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