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Un paseo por la cuna de Shakespeare

Stratford Upon Avon conserva la casa en la que nació el conocido dramaturgo inglés y otros edificios relacionados con su vida
Hablar de Stratford Upon Avon es hablar de su hijo más ilustre. No hay un rincón en esta hermosa ciudad que no esté impregnado del espíritu de William Shakespeare. Cada año, millones de personas viajan hasta allí para conocer el lugar en el que nació y vivió una parte de su existencia el escritor más conocido en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.

Han pasado cientos de años desde entonces, pero Stratford Upon Avon todavía conserva con esmero parte del aspecto que debió tener en el siglo XVI, cuando por sus calles se paseaba el famoso dramaturgo.

Si queréis dedicar sólo un día a la visita, recomendamos madrugar. El trayecto en autobús desde Victoria o Marble Arch dura más de tres horas y en tren, desde la estación de Euston, se superan las dos horas. La ciudad, situada en la preciosa comarca rural de Warwickshire a orillas del río Avon, es pequeña pero aún así se necesita invertir tiempo en ella, sobre todo, si se quiere aprovechar la excursión para asistir a la representación de cualquiera de las piezas teatrales más conocidas del escritor que nos ofrece la Royal Shakespeare Company (RSC).

‘Shakespeare’s Birthplace’

La primera parada obligada es la casa en la que vino al mundo el escritor, en Henley Street. Conserva su aspecto intacto, a pesar de su fachada un poco oscurecida. En el centro de exposiciones podremos conocer un poco mejor su vida, comenzando en el Mercado de Stratford Upon Avon, donde nació, y continuando con su familia, su educación y su matrimonio con Anne Hathaway. La muestra nos lleva también hasta Londres siguiendo la carrera de Shakespeare como actor, dramaturgo y poeta, y concluye con sus últimos días y su muerte en esta población.

Pero lo más interesante es el recorrido por la vivienda. Se accede a ella a través del jardín, que es de mediados del siglo XIX. En la casa hay guías, algunos de ellos vestidos de época, a los que se puede consultar cualquier duda sobre la vida o los tiempos en los que vivió el dramaturgo.

Entre las estancias que pueden visitarse está el salón, recreado con la imagen que debía lucir en el año 1570, cuando el padre de Shakespeare era un mercader exitoso y el alcalde de la ciudad. Hay otras salas interesantes como el taller de guantes, la cocina o la habitación que se cree era la del autor. Para que vayáis con tiempo, no está de más recordar que el horario de apertura en estos momentos es de las nueve de la mañana a las cinco de la tarde. La entrada cuesta unas doce libras e incluye también la visita a otras viviendas vinculadas con la vida de Shakespeare.

En total, con este edificio, son cinco las casas que Stratford conserva en perfecto estado por su relación más o menos directa con el escritor. Además de la de Henley Street, las que están más céntricas para llegar a pie son las de Nash’s House and New Place y la de Hall’s Croft. La primera en realidad son dos, la vivienda donde vivió el abogado Thomas Nash, que se casó con la nieta de Shakespeare, Elizabeth Hall; y una segunda propiedad, New Place, que el dramaturgo compró en 1597 y en la que murió en 1616.

Aprovechando la cercanía y para no acabar saturados con tanto paseo de casa en casa, no es una mala idea picar algo y tomar unas cervezas en el pub más antiguo del lugar, que data de 1594. Luego ya nos acercaremos a Hall’s Croft, un magnífico edificio de principios del siglo XVII en el que vivió John Hall, el médico que se casó con Susanna, la hija mayor de Shakespeare.

En caso de que sobre tiempo, y ganas también, cabe la posibilidad de conocer Anne Hathaway’s Cottage, la casa de la familia de la esposa del escritor, y Mary Arden’s House, donde pasó su infancia la madre de Shakespeare. En este caso recomendamos coger el transporte público porque están un poco a las afueras de la ciudad.

Holy Trinity Church.

Holy Trinity Church

Todavía dentro del casco urbano, pero en una zona un poco apartada, se levanta la Holy Trinity Church, en la que están enterrados los restos de Shakespeare. El monumento funerario del reconocido escritor, erigido por su familia sobre la pared próxima a su tumba, lo muestra en actitud de escribir, y cada año, en la conmemoración de su nacimiento, se coloca en su mano una nueva pluma de ave.

La paz y la tranquilidad que se respiran en este lugar invitan a sentarse en uno de los bancos que miran hacia el río para contemplar el bucólico paisaje. Un escenario perfecto para ir abriendo boca si para rematar la tarde tenemos la suerte de tener entradas para disfrutar de Romeo y Julieta, en los teatros de la RSC.

Tras esta excursión, uno llega a la conclusión de que Stratford Upon Avon quizás se bastaría con su belleza para ser uno de los destinos turísticos más atractivos de Inglaterra, pero lo cierto es que esta ciudad vive por y para recordar a William Shakespeare.

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