Un Picasso íntimo y familiar

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Las obras más personales de Pablo Picasso se exhiben actualmente en la galería londinense Gagosian hasta el 28 de agosto

Mediterranean Years, que incluye pinturas, cerámicas, esculturas y linoleografías, nos muestra el trabajo que el pintor malagueño realizó entre los años 1945 y 1962 en el Mediterráneo francés tras abandonar París. El gran maestro, que pasa estos años de posguerra junto a dos de sus parejas, Françoise Gilot y Jacqueline Roque y cuatro de sus hijos, y que se reúne con frecuencia en su residencia gala con algunos de sus antiguos amigos, retrata en esta colección escenas de su día a día revelando un Picasso familiar e íntimo.

Gagosian Gallery
6-24 Britannia Street
Londres WC1X 9JD
T. 0207.841.9960
F. 0207.841.9961
london@gagosian.com
Horario: de martes a sábado de 10am-6pm
Entrada libre

Su hija Paloma, nacida en 1959 de su relación con Françoise Gilot, recuerda esos años con su padre: “Todo era fácil y natural. No había distinción entre el día a día y el arte. Podíamos estar en la mesa y, al terminar de comer, mi padre retiraba su plato hacía un lado y comenzaba a trabajar”.

Las pinturas Chouette sur une chaise, Portrait de Françoise y Portrait de femme a la robe verte, o los carteles de toros y de exposiciones en Vallauris, son algunas de las obras que pueden disfrutarse en este espacio del centro de Londres y que desprenden la jovialidad, entusiasmo y optimismo del artista en aquellos años. Y es que esta colorista recopilación de 150 piezas, pertenecientes la mayoría de ellas a la colección privada de la familia Picasso y apodada “Los Picasso de los Picasso”, es todavía más interesante cuando nos la explican los contemporáneos del artista.

Los comisarios de la exhibición, John Richardson y Bernard Ruiz– Picasso -biógrafo y nieto del artista respectivamente- y que conocieron personalmente al autor, tienen la suerte de poder contextualizar muchos de los trabajos de esta etapa del pintor y relatan cómo los hijos, amantes y entorno social del pintor se convirtieron en su musa durante este periodo.

Richardson, que está a punto de finalizar el cuarto volumen de la biografía de Picasso, nació en Londres en 1924 y, tras trabajar como crítico artístico para The New Statesman, se trasladó a la Provenza francesa y compartió diez años de la vida del artista en el sur francés. Cuando habla sobre el Picasso de entonces, Richadson describe a un hombre padre, amante, amigo y artista y cuenta cómo el arte se confundía en su día a día en la casa familiar de Vallauris. En esta etapa, Picasso se introduce en el oficio de la cerámica gracias al taller Madoura de la localidad donde vivía y el octogenario biógrafo rememora como el maestro se mostraba torpe en sus comienzos para, tres años más tarde, revolucionar la alfarería y convertir Vallauris en una ville d’art

En la Gagosian se pueden contemplar estos días algunas de las cerámicas con escenas bicolores de toros, paisajes y retratos producidas en esta pequeña villa cercana a Cannes. La cerámica Bikini, jarrón en naranja y amarillo con forma de cuerpo de mujer que recibe al visitante de la galería, es una muestra más de cómo la obra de este pintor polifacético estaba influenciada por los acontecimientos sociales de la época. El biquini estaba revolucionando la sociedad de los años 60 y Picasso, a sus setenta años, estaba fascinado por los cuerpos semidesnudos de las mujeres en la playa. El malagueño presumía de estar al día de lo que sucedía a su alrededor y señalaba: “Ves, todavía estoy aquí y entiendo el mundo”.

En cuanto a la obra esculpida del artista, Richardson apunta que Picasso se interesaba por la perfección de sus esculturas hasta tal punto que deseaba que sus piezas parecieran tan reales que hasta pudieran olerse. “Se parece más a una cabra que la propia cabra”, dijo Picasso sobre su famosa escultura La Chevre (1950). La femme enceinte o Petite fille sautant a la corde, son algunas de las medianas esculturas en bronce que dominan la instalación de la galería. Esta última resulta técnicamente intrigante ya que Picasso se las arregló para que la fina cuerda de la niña soportara el peso de la figura.

Por su parte, Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y co-fundador del Museo Picasso Málaga y de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, recuerda que su abuelo, comunista declarado, era un español en el exilio y que los colores de la naturaleza del sur de Francia, la luz y el mar, siempre le recordaron a España. Esta exposición en la Gagosian Gallery contrasta con la exhibida estos días en la Tate Modern de Liverpool “Picasso: Peace and Freedonm,” donde se muestra el aspecto más político del autor.

Richardson recuerda que Picasso estuvo a punto de iniciar un conflicto con sus amigos de la época cuando casi autoriza una exposición de su obra en la España franquista. Entonces, fueron muchos los allegados del artista que le recomendaron no hacerlo, como recordaba el poeta y dramaturgo Jean Cocteau en su diario. En referencia a los años de posguerra del artista en el sur francés ya apodados por algunos expertos como “el periodo feliz” de Picasso, Bernard Ruiz- Picasso aclara sobre la felicidad de su abuelo: “Él estaba encantado con su arte y con tener a su familia y amigos alrededor. Sin embargo, yo no sé si los artistas o los grandes personajes consiguen ser felices. Es algo más complicado”.

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