Un Real Madrid de altura empequeñece al Barcelona

Jugar en casa tiene sus ventajas. Y si al hecho de contar con tus más fieles seguidores durante 90 minutos de partido que te van a jalear, animar y vitorear cuando lo necesites, le sumamos el hecho de que miles de personas te reciben a las puertas de tu estadio, bufandas en mano y empujándote ‘literalmente’ hacia la victoria, es cierto que la situación se hace un poco más llevadera, sobre todo, porque el Real MadridBarcelona no es un partido más.

El Clásico se jugó ayer tarde en el Santiago Bernabéu donde el Real Madrid se llevó algo más que los tres puntos de casa al ganar por 3-1 al conjunto de Luis Enrique. El juego ofrecido por el equipo de Carlo Ancelotti afianza la confianza de los jugadores blancos a los que no se les puede poner pega alguna por el partido desempeñado hace unas horas. El buen trabajo defensivo de los madridistas, el hambre de gol, la ambición y las ganas contribuyeron en su totalidad a que la victoria pasase por sus botas. Aunque no todo comenzó así.

Rondaba el minuto 4 de partido cuando el Barcelona se adelantaba en el marcador con un gol del brasileño Neymar que venía de una asistencia de Luis Suarez. El uruguayo había sorprendido por aparecer en la alineación como titular minutos antes y su debut en la Liga española fue por todo lo alto, contra el mejor rival. El Barcelona se ponía por delante en el marcador y todo hacía presagiar que un gol tan tempranero podía ser un mazazo para el rival.

Pero sucedió todo lo contrario porque después del gol del brasileño los jugadores blancos comenzaron la presión en el medio del campo, empezaron a robar balones y a llegar al área rival, de la misma forma que lo hacían los jugadores culés. Quizá, si no hubiese aparecido una mano de Piqué en el área que provocó un penalti a favor del Real Madrid, el cual Cristiano Ronaldo transformó en gol, el transcurso del partido hubiese sido diferente. Pero el marcador volvía a indicar empate y las posibilidades de llevarse los tres puntos volvían a repartirse.

Messi y Neymar celebrando un gol/ REUTERS/Albert Gea

A pesar de que el Barcelona no hizo un mal partido el Real Madrid fue muy superior. No solamente se demostró en goles, que podrían haber sido alguno más, sino que el físico de los madridistas desbordó a los contrarios. Carvajal hizo acto de presencia en la mayor parte de las jugadas del partido, robando, desmarcándose o recuperando cualquier balón. Marcelo, que a veces parece ser un delantero más que un defensa, ocupó su banda para llegar a la portería de Claudio Bravo a menudo. Isco deslumbró al Bernabéu que le despidió en el cambio con una ovación que el malagueño necesitaba después de mucho tiempo ocupando el banquillo del que parece haber salido. James y Benzema buscaron el balón y desplegaron su mejor juego. Y Cristiano, Cristiano siempre está, aunque no haya sido su mejor partido, porque siempre se le espera. En su totalidad todos y cada uno de los jugadores blancos contribuyeron a la victoria.

Los culés no pudieron controlar el dominio del balón, tan importante para Luis Enrique y la filosofía del Barcelona, y aunque no disputaron un mal partido, ni mucho menos, dejaron entrever fallos en defensa que le costaron algún gol. Y aunque llegaron hasta Casillas y tuvieron ocasiones, ayer el gol no estuvo de su lado. Messi estuvo presente en el terreno de juego aunque no se le vio demasiado, lo que impidió que marcase los goles necesarios para igualar el récord de Zarra y recibir el tan polémico homenaje que la LFP pretendía hacerle en el estadio de Chamartín.

Una de las mejores cosas de este siempre complicado partido es que no ha habido ningún tipo de polémica arbitral. El penalti pitado a Piqué no tiene discusión y la actuación de Gil Manzano puede considerarse impecable.

Cuando concluya esta jornada el Real Madrid ya estará a solo un punto del conjunto catalán, que seguirá siendo líder con independencia de que el Sevilla gané o no al Villarreal hoy. Las distancias comienzan a acortarse entre ambos equipos que están acompañados por Sevilla, Valencia y Atlético de Madrid en la disputa por el título liguero, lo que no significa otra cosa que emoción y entusiasmo para todos los que nos enloquece este deporte.

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