Una empresa londinense descubre en las heces la cura contra la depresión

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Sí, como lo estáis viendo. Esa palabra hedionda, ese acto tan humano y animal que todos ocultamos, esa “cosa” que ensucia nuestra perfecta imagen y más, es la futura clave de nuestra salud.

Recientes investigaciones muestran que lo que sucede en nuestro intestino afecta tanto a nuestro sistema inmunológico como a nuestro estado anímico, pudiendo ser causante de muchas enfermedades. A la luz de estos hallazgos, han surgido empresas que se dedican a analizar la materia fecal.  La compañía Healthpath por ejemplo, ya recibe más de 200 muestras fecales al día.

El secreto está en las heces

A estas alturas seguro que ya te habrás preguntado, ¿y cómo “se come” esto? Pues estas compañías analizan todo: digestión, sangre en las heces, microbios, gusanos, y por supuesto, consistencia. Y es que el microbioma intestinal se ha convertido en la piedra angular de nuestra salud, pudiendo ser incluso ¡causante del autismo y los ataques de pánico y ansiedad! Lejos de ser una broma, el microbioma influye incluso en las reacciones a tratamientos contra el cáncer, así que, ojo, porque puede ser crucial en nuestras vidas.

Los trasplantes fecales ya se están realizando en diversos hospitales y clínicas privadas de Londres que tienen listas de espera. La técnica se llama microbiota fecal y consiste en implantar las heces de una persona sana en el colon de una persona enferma. El tratamiento cuesta la friolera de 3.960 libras.

¿Efectos secundarios? Pues sí, como en todo tratamiento no podían faltar. Pero, atentos, los efectos son nada menos que cura de la alopecia, pérdida de peso en personas obesas, cura de la depresión y otras enfermedades del sistema nervioso. En algunos casos las heces son capaces incluso de ofrecer más información que el propio ADN. Sin duda, todo un hallazgo de la medicina actual.

Así que iros acostumbrando, porque aunque el tabú sigue existiendo y a todos nos salen los colores cuando hablamos de ello, las muestras de heces son cada vez más frecuentes incluso en análisis cotidianos. Solo tienes que ir a tu cuarto de baño, cubrir el inodoro con papel, hacer tus necesidades y recoger una cucharadita en un vasito que tu médico te proporcionará a tal fin. Eso sí, ¡ten cuidado de no cagarla!

 

 

 

Sobre el autor

Escritora y cineasta. Contar historias al mundo y más allá.

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