Una Boris Bike ‘fugitiva’ aparece en pleno África Occidental… y otras hazañas

¡Vas a ser libre! O algo así debió pensar un usuario de las bicicletas de Londres al verla inmovilizada en una de las cientos de paradas existentes en la capital inglesa. De este modo, y sin pensárselo dos veces, este buen samaritano se hizo con el vehículo y decidió llevárselo hasta Gambia, situado en pleno África Occidental para liberarla del espantoso estrés que la pobre bicicleta engendrada por Boris Johnson padecía en la capital británica.

Las bicicletas de Boris, o las Boris Bikes, como son popularmente conocidas en Londres, han recibido numerosas críticas en todos los sentidos, si bien, no hay forma de rebatir que estos artilugios creados por el alcalde no están hechos a prueba de bomba, como así ha quedado demostrado en más de una ocasión, como es el caso.

Por su parte, el propio director de la campaña de Oxfam International, campaña en la que se mostró en Twitter esta llamativa imagen con el susodicho elemento, ha señalado que «sólo encontré la fotografía, pero no pretendo saber ni quién, ni cómo llegó eso ahí».

Se estima que la bicicleta ha podido recorrer unas 3.500 millas (más de 5.600 kilómetros) y ha tenido que atravesar el Canal Inglés y el Estrecho de Gibraltar, sin duda, toda una aventura para el vehículo de guardabarros celeste al que sin duda le habría sido imposible volver de nuevo a casa sin multa, dentro del periodo de 24 horas por el que fue contratada, eso en el caso de que simplemente no hubiera sido robada, como apunta el propio Transporte de Londres.

De hecho, se ha calculado que de Londres a la república africana, a una velocidad de 15Km/hora, y pedaleando 12 horas al día, se podría haber logrado llegar en poco más de un mes.

Pero esa no es la única anécdota que las bicicletas del alcalde de pelo rubio han protagonizado en los últimos días, ya que tres amigos, Mateo Winstone, Ian Laurie y Robert Holden han sido capaces de hacerse la famosa ruta del Tour de Francia de Mont Ventoux, al sur del país galo, por tan sólo 2 libras que pagaron por el alquiler. Si bien, estos chicos pusieron una meta realista para no incurrir en la penalización de 150 libras que podrían obtener de no entregarlas a tiempo.

El trío, que utilizó una furgoneta para cruzar las bicis a través del Eurotúnel, pudo completar su recorrido a tan sólo 22 segundos de haber sido penalizados.

Por su parte, el alcalde de Londres, Boris Johnson, los ha elogiado, no sólo por su creatividad y rapidez, sino porque «ha sido una hazaña asombrosa para obras de caridad» (se han recaudado cerca de 4.000 libras para la organización de ayuda contra el cáncer Macmillan Cancer Support), pero además «se enseña a los primos galos lo duras y fuertes que son las bicicletas de nuestra ciudad».

Eso sí, que ningún gobierno se asuste si le están desapareciendo sus preciadas bicicletas de sus bonitos anclajes, ya que éstas podrían estar ‘viendo mundo’.

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