‘Una persona malnutrida tiene más posibilidades de enfermar’ / Teresa Ureta, Dietista

Si en España no existe diferenciación entre dietista y nutricionista, en el Reino Unido hay todo un abismo entre estos términos profesionales. Una distinción de conceptos entre ambos países y forma de trabajo, que a su pesar concuerda con la forma de entender la salud y el bienestar interior del ser humano. La dietista española, Teresa Ureta nos descubre las distinciones de esta profesión y los parámetros de nutrición a seguir para mantenerse saludable. 

Las posibilidades de crecer como profesional, la legalidad de la misma o la forma de entender el trabajo de un dietista por parte de la sociedad, son algunos de los puntos fuertes de esta actividad en el Reino Unido y en los que Teresa Ureta incide. Tras superar la barrera idiomática y trabajar como técnico instrumental quirúrgico, estudió un postgraduado que la llevó a encontrar trabajo como dietista comunitaria especialista en rehabilitación en el Central London Community Healthcare NHS Trust.

Con tres años de experiencia profesional en tierras españolas, Ureta asegura que «sobre el tema de la dietética en España, se tiene una idea totalmente distinta a lo que es trabajar como tal o a lo que se hace en el Reino Unido». A pesar de las amplías competencias que otorga el Real Decreto (433/1998) a los diplomados en Nutrición Humana y Dietética para trabajar como dietista clínico o salud pública, como docente, en la industria o en la investigación, la realidad es bastante distinta. «Las salidas profesionales que se presentan no se pueden llevar a cabo con las facilidades que en este país se presentan» asegura Ureta.

La dietista explica que en Inglaterra para ejercer como tal «tienes que estar registrado y regulado por el Health Professions Council (HPC), un organismo oficial que vigila el cumplimiento de los códigos de conducta, garantizar que eres apto para trabajar». Un ente que como bien índice Ureta «te permite tener techos legales cuando trabajas y que ayuda a luchar contra el intrusismo en la profesión, ya que si quieres trabajar como dietista tienes que tener un número de registrado». Cada dos años se realiza una auditoría, donde los dietistas inscritos que serán sometidos a prueba, son elegidos al azar. Según cuenta Teresa, a los dietistas «se les piden pruebas que evidencien que siguen cumpliendo con la labor del dietista, que se desarrollan profesionalmente, que están al día de las nuevas investigaciones o que reflexionan ante cualquier problema presentado». A esta diferencia con España, sumarle la integración del dietista en la sociedad a quién cualquier persona que crea tener problemas en cuanto a la alimentación puede acudir a ellos para educarse e intentar realizar un cambio de comportamientos alimenticios.

Otras perspectivas

El trabajo de un dietista va mucho más allá de «tratar a personas con diabetes o a aquellas con alto índice de masa corporal», comenta Ureta quien reflexiona sobre el problema de la malnutrición, que puede venir condicionada por la realización de dietas ‘milagro’ o dietas disociativas que son «aquellas que no se fundamentan pruebas científicas», explica la profesional.

Esta española que trata la malnutrición a diario explica que «una persona malnutrida tiene más posibilidades de enfermarse, de tener problemas cardíacos, anemias…». Relacionada con el nivel socioeconómico, cultural o la forma de vida, la malnutrición puede venir condicionada por enfermedades como el alcoholismo o el cáncer, entre otros. Sin embargo, la forma de vida en ciudades como Londres también puede llevar a sus ciudadanos a una malnutrición, ya que «muchas personas lo están y ni siquiera lo saben», dice Ureta. » Comprar comida más barata o comer en las tiendas de comida rápida una vez a la semana no te va a hacer nada, pero a la larga puede ser el causante de problemas, como deficiencias en la dieta de ciertos nutrientes», dice la profesional del sector.

La realización de dietas que impiden comer cierto tipo de alimentos pueden llevar a padecer malnutrición ya que «no hay que eliminar ningún alimento de nuestra alimentación, todos son necesarios a pesar de que ninguno es perfecto» dice Ureta. Lo que se debe hacer es «pensar qué comes, cómo y por qué lo comes, llevar un diario de comidas para ser consciente de lo que comes y que el tipo de vida que llevas sea activa», explica.

Cuando los profesionales dietéticos hablan de perder peso «hablamos de perder grasa y es un proceso que hay que monitorizar no solo con la báscula, sino con análisis de sangre con pruebas de densitometría ósea… ya que el cuerpo necesita una cantidad de ella para vivir», dice Ureta quien aconseja a aquellos que quieran perder peso a no caer en el error de la desinformación. Probablemente «una persona con alto índice de masa corporal que decida hacer una dieta deberá cambiar la cantidad de las porciones, evitar comer dulces y grasas algo que contribuye a la pérdida de peso pero sin dejar de comer ningún alimento, hay que hacerlo de manera inteligente y con sentido común», explica.

Teresa Ureta alienta a todos a «informarse bien si es que se quiere perder peso o llevar una buena alimentación» a través de páginas como la Asociación Española de Dietistas–Nutricionistas o el National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) e intentar que cuando se come «se haga conforme lo establecido en la pirámide de alimentos -que en inglés se transforma en una rueda llamada, Eatwell Plate- y adecuarla a cada parte del día».

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