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Viajar en el tiempo Made in Spain

Portada del libro publicado en 1887 que contiene El Anacronópote, ilustrado por el artista Gómez Soler

La British Library acogerá la exposición de literatura de ciencia ficción «Out of this World: Science Fiction but not as you know it» del 20 de mayo al 25 de septiembre. Entre las obras elegidas, destaca la novela en forma de zarzuela El Anacronópete de Enrique Gaspar, publicada en Barcelona en 1887. La máquina del tiempo de Gaspar se adelanta al autor inglés H.G. Wells y su The Time Machine convirtiéndose en la primera de la historia.

Antes que el Chupa Chups, la fregona y, al mismo tiempo, que el submarino del cartagenero Isaac Peral, el «anacrónopete» veía la luz convirtiéndose en la primera máquina del tiempo que la imaginación de un artista pudiera concebir y un invento made in spain. Caída en el olvido y recuperada por un club de ciencia ficción, esta obra satírica del madrileño Enrique Gaspar «parece ser la primera descripción literaria de una máquina del tiempo de la que se tenga noticia», según Andy Sawyer, bibliotecario de la Science Fiction Foundation Library de la Universidad de Liverpool y responsable de la exposición.

El aparato descrito por Gaspar es una creación del científico español Sindulfo García. Se trata de un mecanismo de hierro fundido de gran tamaño con cuatro grandes cucharas en sus esquinas, que tienen la forma de un siete curvado. Acristalado con enormes ventanales, permite a sus pasajeros realizar las observaciones en su viaje a través del tiempo. Su interior es sorprendente y posee toda clase de comodidades. Desde una lavadora que lava, plancha y zurce la ropa en un instante, hasta una cocina que pela y prepara el pollo a base de chispazos.

Enrique Lucio Eugenio Gaspar y Rimbau nace en Madrid el 2 de marzo de 1842. Hijo de actores, tras la muerte de su padre, estudia Humanidades y Filosofía en Valencia. A los 23 años se casa con una aristócrata y con 27 comienza su carrera diplomática. Destinado en un principio en Grecia y luego en Francia, es nombrado más tarde cónsul en China. Allí estará destinado en Macao (donde escribe «El Anacronópete) y en Hong Kong. De vuelta, es destinado a Olorón dónde a posteriori volvería para morir allí en el 7 de septiembre de 1902.

En su obra destaca El Anacronópete, una de sus cuatro novelas, como su mayor aportación narrativa a la ciencia ficción. Aunque, como buen hijo de actores fue un productivo dramaturgo con veintiséis obras de teatro entre las que destacan la innovadora «El Estómago» (1871) o la feminista y adelantada a su época «Huelga de Hijos» (1893).

Otra característica de la nave, con sello español, es el «Fluido García». Gracias a él, los pasajeros no rejuvenecen al desplazarse atrás en el tiempo. No todos los viajeros reciben este líquido y algunos de ellos simplemente rejuvenecen hasta desintegrarse. Un grupo de prostitutas francesas sí son rejuvenecidas hasta los veinte años por orden del gobierno francés para que puedan cambiar su estilo de vida. Con la mala suerte que la lana de su ropa termina desapareciendo y quedan totalmente desnudas.

La historia comienza en la Exposición Universal de París desde donde Sindulfo y sus amigos viajan hasta la batalla de Tetúan en 1860. Tras su vuelta, un día antes de la exposición, el grupo vuelve a viajar hacia varios momentos históricos del pasado como la toma de Granada en 1492, la Roma de los gladiadores o la China del siglo III. Finalmente, Sindulfo enloquece y lleva la máquina hasta La Creación donde termina por explotar y desintegrarse. Hasta aquí todo bien, pero Enrique Gaspar remata la historia contando que todo ha sido un sueño.

Cronología de un invento

A lo largo del tiempo el autor H.G Wells se ha llevado la fama de ser el inventor de la primera máquina del tiempo con su relato corto The Chronic Argonauts (1888). Este relato precedió a su fructífera novela de viajes en la que también aparece el invento y titulada The Time Machine (1895). El francés Eugène Mouton escribe en 1886 el relato corto L’historioscope, adelantándose también a Wells. Sin embargo, El Anacrónopete de Enrique Gaspar, publicado en 1887, fue escrito en 1881, época en la que el escritor residía en Macao. «Escribo estos renglones veintiún años después de aquel memorable acontecimiento», dice en el libro refiriéndose a la batalla de Tetuán acontecida el 4 de febrero de 1860.

«Hay, por supuesto, descripciones mucho más tempranas de viajes en el tiempo, generalmente en sueños y ocasionalmente gracias a algún tipo de magia», dice Andy Sawyer. Entre ellas se encuentra The Clock That Went Backward, de Edward Page Mitchell publicada en Estados Unidos en 1881. Esta obra siempre se establece como referencia como el primer viaje en el tiempo. Sin embargo, es sólo un reloj el instrumento que desencadena los viajes en el tiempo y no toda una máquina como la de Gaspar.

Mientras que la obra de Wells ha sido traducida a multitud de idiomas, reeditada en multitud de ocasiones y adaptada al cine y televisión en varias ocasiones, El Anacronópete cayó en el olvido. En 1999 un club de ciencia ficción español recuperó el libro y lo divulgó en formato disquete. Un tiempo después se imprimieron un par de ediciones pero el texto está agotado. Actualmente, la profesora de español en el colegio Eckerd de Florida, Yolanda Molina Gavilán, está traduciendo el libro al inglés para la editorial Wesleyan University Press.

Si algún día la ciencia consigue hacer el sueño de Enrique Gaspar realidad, esperemos que usen el «anacronópete» para hacer justicia y reconocer ese mérito que a lo largo de los años le han robado.

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