Portada | Actualidad | Vuelve, a casa vuelve por Navidad

La Navidad está a la vuelta de la esquina y no puedo evitar sentir nostalgia y dolor… al mismo tiempo que alegría. Recuerdo de niña ver una conocida marca de turrón en las pantallas de televisión de nuestra casa por estas fechas, haciéndonos estremecer con el «Vuelve, a casa vuelve por Navidad». En aquella época, estábamos todos… Sin embargo, ahora me pregunto, ¿pueden volver a casa las personas que están fuera por trabajo o por otros motivos personales, las que tienen escasos recursos económicos, los enfermos, los expatriados? ¿Y qué pasa con los que están en el cielo?

Ellos, no volverán… Llevo 15 años fuera de mi país, y aunque fue por decisión propia, no quita que sienta nostalgia de mi tierra y de mis seres queridos. Cuando llegan estas fechas, no puedo más que pensar en antaño, en mi niñez, en mi adolescencia, cuando todavía sentía la necesidad de esa protección familiar, de ese calor humano que no puede darte nadie más que tu familia más cercana, tus padres, tus hermanos y tus abuelos. Era entonces cuando vivía la Navidad con una intensidad que aún puedo sentir en lo más profundo de mi corazón. Esos años los recuerdo con una inmensa alegría, sobre todo por tener a todos mis seres queridos a mi lado. Claro que hay cosas que no me parecen correctas, pues durante esas fechas tan señaladas, nos obligan a estrechar lazos familiares, recorrer angustiosamente las calles de tienda en tienda buscando desesperadamente regalos para todos. Son fechas que dan lugar a una serie de días festivos que alteran el calendario laboral y escolar, los índices de colesterol y sobre todo los saldos de las tarjetas de crédito.

Con el paso de los años, he llegado a la conclusión que el consumismo desenfrenado es deprimente, así como la obligación de relacionarse con algunos miembros de la familia que han pasado a un segundo plano, por decirlo así. Sin embargo, hay que reconocer que las tradiciones navideñas forman parte de nuestra existencia, nos gusten o no, porque de pequeñitos hemos tenido esas vivencias que han marcado nuestras vidas y forman parte de quienes somos ahora. La comida de Navidad, por ejemplo, que aunque no seamos conscientes de porqué se hace así, consiste en un banquete, en honor al nacimiento de Jesús. Tradicionalmente se come pavo, bacalao, cerdo, cordero u otros platos, dependiendo del lugar en que se celebre o de las tradiciones de cada familia. ¿Y los Belenes? Éstos consisten en la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la que las figuras principales son el establo donde nació Jesús, la Sagrada Familia, los animales y los pastores. También están los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar y como no, una estrella que suele colocarse en lo alto del árbol de Navidad; uno de los principales símbolos de estas fiestas, así como los adornos navideños que vemos en las calles y en las casas. Y no podemos dejarnos los Villancicos, ¿quién no recuerda cantar villancicos de niño y después pasar la pandereta entre los familiares para que le echaran unas moneditas? No obstante, la Navidad es mucho más que una colección de comidas, regalos, pesebres, árboles de Navidad y villancicos. Quizá es una buena fecha para reflexionar sobre nuestras vidas, apreciar a las personas que nos quieren y nunca olvidar a las que nos han querido y no están ahora con nosotros físicamente, aunque sí en nuestros corazones y sobre todo recordar de dónde venimos, eso nos ayudará a saber hacia dónde vamos.

Con mis mejores deseos en esta Navidad y siempre.

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