Escápate a Bath y descubre sus secretos

‘This is: Victoria’. Con los tickets en la mano nos dirigimos corriendo a coger el autobús que nos llevará a otro mundo muy distinto de lo que es la gran Londres. El madrugón ha sido duro, pero merecerá la pena. El viaje promete. Bath se encuentra a 156 kilómetros de Londres, al suroeste de Inglaterra, muy cerca de Bristol, por lo que es un destino muy acertado si lo que estás pensando es en pasar un día fuera de la ciudad. Es fácil encontrar agencias de viajes que ofrecen excursiones guiadas a un precio bastante asequible, en las que se incluyen el transporte desde Londres y la entrada a varios puntos de interés turístico, visita al mítico Stonehenge incluida.

Stonhenge

Desde la ventana del autobús podemos ver los verdes horizontes que ofrecen las praderas inglesas, muy diferente de los tonos grises a lo que estamos acostumbrados en Londres. Desde la lejanía divisamos una de las atracciones más solicitadas por los turistas, el prehistórico Stonhenge, un monumento megalítico formado por bloques de piedra distribuidos en circunferencias concéntricas. Se cree que pudo ser construido entre el año 3000 y el 2500 a.c., y las teorías de su finalidad son tan variadas como diferentes, pero se supone que fue un templo religioso, un monumento funerario o un observatorio astronómico. Aunque existen numerosas leyendas sobrenaturales sobre su construcción y uso, pasando desde cuentos sobre druidas hasta vida extraterrestre. Se recomienda hacer uso del audio guía que te ofrece el complejo, ya que disfrutas mucho más de la visita al conocer todas las incógnitas que esconde este misterioso monumento.

Baños romanos en Bath, visitados por unos 80.000 turistas al año The Sally Lunn’s house es la más antigua de la ciudad y es famosa por sus panes dulces Royal Crescent, en Bath

Bath y sus baños romanos

Después de tomar el almuerzo con las fantásticas vistas, nos dirigimos de vuelta al autobús. La histórica Bath nos espera para mostrarnos todo su encanto. Por algo se habrá ganado ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Los primeros documentos históricos en relación con la ciudad datan de la época romana, cuando recibió su nombre original, Aquae Sulis (Las aguas de Sulis) y, desde entonces, Bath siempre ha sido conocida por sus balnearios termales. Las aguas de sus manantiales han estado consideradas como curativas para muchas enfermedades desde tiempos isabelinos hasta la época georgiana, siendo lugar de concurrencia de los adinerados. El Roman Baths Museum hará las delicias de los visitantes. Situados a un nivel bajo el suelo podremos descubrir lo que experimentaban los antiguos romanos al caminar entre las altas columnas de piedra, sintiendo el vapor de las calientes aguas que manan de los manantiales. La visita a este museo es obligada por la calidad de su conservación y de su presentación, incluyendo actores vestidos de época que pasean mezclándose con los turistas para darles una visión aún más cercana de su historia. Audio guías están disponibles tanto para adultos como para niños, en varios idiomas para aquellos que aun no controlen el inglés. Por si a alguien se le pasa por la cabeza, y créeme, no serías el primero (ni el último), está prohibido bañarse, o incluso tocar las aguas de los baños dentro del museo por ser insalubres. Pero si ves que la tentación te puede, puedes echarte un bañador al bolso y pasarte por el moderno complejo termal Thermae Bath Spa, creado en el 2006, y que recibe un gran número de visitantes cada año. Además de los baños, Bath posee un gran atractivo arquitectónico. Construcciones georgianas invaden la ciudad, compartiendo entre ellas algo muy característico: el material utilizado. El llamado Bath Stone (Piedra de Bath), es un material muy flexible que permite ser modelado muy fácilmente. Tiene un color miel oscuro muy característico que da personalidad a la ciudad, y la mina donde encontrarlo está en Bath, lo que lo hace un material muy conveniente. Entre las construcciones más llamativas, no te puedes perder el famoso Royal Crescent, en forma de media luna, así como la Abadía, el Circus, y el puente de Pulteney.

El bun de Sally Lunn

Estamos llegando a la hora de la merienda, así que veamos donde podemos ir a tomar un rico tea al más puro estilo inglés en alguna de las Tea Rooms más famosas de Bath. Justo al salir del Roman Baths Museum nos encontramos con la Pump Room, un lugar de uso común de la aristocracia desde hace más de dos siglos. Allí podremos degustar un fantástico té de la tarde acompañado de pastas típicas (shortbread), o scones con crema, al gusto de cada uno. Pero si prefieras una opción más económica, e igual de exclusiva, acércate a la casa de Sally Lunn, famosa por ser la más antigua en Bath, y prueba uno de sus buns, un delicioso pan dulce horneado cuya receta ha pasado de gene-ración en generación, y que viene acompañado de crema y mermelada casera. Más que una merienda es un pecado. Aquí ha llegado el final de nuestra excursión. El autobús nos lleva de vuelta Londres para la hora de la cena. Atrás quedan los sueños sobre romanos y misterios. Sin duda, querrás volver a este lugar.

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio