La andaluza Mari Carmen Torres lleva varios años concediendo franquicias de su marca comercial Olé Spanish for Everyone para enseñar español en Reino Unido.
El material didáctico se amontona sobre la mesa de la luminosa cocina y en el salón de la casa de Mari Carmen Torres, en el norte de Londres. Pepi y Pepo, dos figuras llamativas y divertidas, protagonizan las aventuras de los libros con frases gramaticalmente correctas, sencillas, breves y fáciles de entender y, en consecuencia, de reproducir para favorecer la comunicación verbal de los niños que aprenden un segundo o tercer idioma.
Todo está estudiado y calculado bajo la inspección de Mari Carmen para que los menores -y también los adultos- aprendan español mientras se divierten, y así vayan con ganas a las clases. Las postales, que por una cara muestran a Pepo o Pepi en una situación y en el reverso proponen tres frases gramaticales para completar la escena, forman parte del material incluido en el sistema alternativo de enseñanza de Olé Spanish for Everyone, convertido ya en un referente -si no el referente- de la enseñanza del español en el Reino Unido, alejada de los métodos tradicionales o convencionales.
“Yo lo tengo muy claro, ni los números tienen que entrar del 1 al 10 de carretilla sin saber qué pasa con el once, ni el vocablo anda suelto sin contexto, ni los colores se aprenden en abstracto… En nuestras clases todo se enseña en base a situaciones vitales que generan frases gramaticales, correctamente construidas”, explica Mari Carmen, a quien se le nota que se ha aprendido una lección que a su vez enseña a otros. No en vano, lleva vinculada a la enseñanza desde que llegó al mundo, hija de padres maestros, en un pueblo de Andalucía donde acudió a una escuela unitaria —con alumnos de distintas edades— antes de trasladarse a Córdoba, con ocho años, e incorporarse a una escuela unificada, con estudiantes de la misma edad en el aula. En 1992 se tituló en Magisterio, siguiendo la estela familiar de la que despegó a los 23 años rumbo a Londres para mejorar el inglés que, como la mayoría de los españoles, estudiaba a base de reglas gramaticales y un vocabulario fonéticamente impreciso. Ambos, gramática y fonética, le resultaban de difícil, cuando no imposible, aplicación en contextos reales.
Olé Adventures; un paso más
“El nacimiento de mi hijo, que ahora tiene 24 años, de padre croata, en un hogar multilingüe, me llevó a la enseñanza del español como actividad extraescolar. Aunque he trabajado en la enseñanza del idioma en escuelas públicas y privadas, tanto primarias como secundarias, y dentro o fuera del programa oficial escolar, llegué hace tiempo a la conclusión de que el método tradicional ha quedado obsoleto y que, como enseñanza extraescolar o para adultos, hay que contar con el estímulo, la inmersión, el juego, la interactividad, la música, el teatro, la cocina o el cine”, apunta Carmen. La profesora alterna para sus alumnos las clases presenciales u online con campamentos o estancias en España.
Con los años que lleva de rodaje, este año ha ido algo más allá con Olé Adventures, un programa de actividades deportivas y lúdicas en las que se incluye el aprendizaje del español. De su experiencia concluye, sin pestañear, lo siguiente: “La mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada, la Sagrada Familia de Barcelona o la catedral de Burgos, como monumentos, son importantes, pero la mayoría de grupos de adolescentes que los visitan los miran con aburrimiento, sin ningún interés. Así que de 9 a 16 años los alumnos de Olé Spanish for Everyone, más que mirar edificios de ciudades, van a la sierra a escalar, al río a navegar en canoa, a afilar la puntería con tiro al arco o este tipo de actividades. Pueblos en lugar de ciudades y naturaleza en lugar de monumentos. Para los adultos es otra historia”.

“Ir a la plaza o al mercado a comprar los ingredientes para cocinar una paella o cualquier plato de comida es parte de la inmersión lingüística y de las situaciones que viven y experimentan los alumnos. Así también se puede aprender a distinguir las preposiciones por y para, que tanto confunden a los estudiantes. No es necesario memorizar la lista de preposiciones y no saber qué hacer con ellas”, explica la cordobesa mientras hojea los folletos de Olé Adventures, recién llegados de la imprenta.
Lo que empezó como un ajuste doméstico y profesional para que su hijo -y después también su hija- aprendiera correctamente el español, se amplió, primero, a menores de su entorno vecinal y amistoso. Más tarde, Carmen, mente inquieta donde las haya, se asoció con escuelas para llevar su alegría y sus juegos lingüísticos en español como actividad extraescolar a los centros de primaria.
El sistema que tantearon María Montessori -a caballo entre los siglos XIX y XX- y otros pedagogos ha quedado también anticuado por los cambios tecnológicos, sociales y educativos producidos en las últimas cinco o diez décadas. Mari Carmen lo sabe bien porque, además de lidiar con el aprendizaje puro y duro de una lengua a través de la diversión y el estímulo, tuvo que convertir su iniciativa de enseñanza alternativa en una empresa comercial económicamente viable. Pasó un tiempo como profesora e incluso contó con personas contratadas para aplicar su metodología, hasta que dio con la fórmula de las franquicias o la concesión de la marca. Los franquiciados comparten material pedagógico, formación del profesorado y actividades complementarias a la didáctica común.
Más de 2.000 alumnos
La andaluza lleva ya varios años otorgando franquicias; parece haber dado en el clavo, teniendo en cuenta que su proyecto expansivo topó con la pandemia y el confinamiento, que ha desembocado en un 5-10% de clases online y un 90-95% presenciales. A día de hoy superan los 2.000 alumnos, ha concedido diez franquicias y las previsiones para el futuro son de incorporar tres al año. Optimista por naturaleza, está convencida de que “las franquicias otorgan una flexibilidad laboral que no conllevan otras profesiones; aunque el género no es condición para conseguirlas, las mujeres dominan, como en todo el sector de la enseñanza en general, entre las franquiciadas”. A su parecer, es una fórmula ventajosa para todos: para los franquiciados, para ella, que, además de dirigir el proyecto, continúa como profesora de grupos o alumnos en solitario.
Una franquicia de Olé Spanish for Everyone abarca dos códigos postales de Londres o un ámbito geográfico exclusivo para la franquiciada, a quien se le asiste respecto a la administración, la pedagogía o la logística. “En seis meses pueden recuperar el coste de la franquicia, establecida para cinco años. Al cabo de este tiempo acordamos qué hacer. La mayoría de las veces se renueva. El precio es de 10.000 libras, los grupos de alumnos son de un máximo de 18 y con este método no se requiere corregir pilas de exámenes ni hacer informes larguísimos sobre el comportamiento del alumno o su capacidad para aprender. Vemos enseguida si tienen ganas de venir o no. La mayoría se lo pasan bien, pero siempre hay alguno que no se incorpora al sistema y no hay que forzar a nadie”.

El mapa geográfico de las franquiciadas de Olé Spanish for Everyone arranca con Mari Carmen, de Andalucía, en Londres. Actualmente incluye a una granadina de origen marroquí, sin embargo, ofrece una nutrida representación de Hispanoamérica con una peruana, una venezolana y una argentina, lo cual aporta una nueva dimensión al proyecto de Mari Carmen. “No voy a meterme en la diversidad de Hispanoamérica, porque ya tengo suficiente con la diversidad de España. La distinción de vocabulario no implica ningún problema; lo cultural se complica más y, dentro de Hispanoamérica, solo en México son 130 millones de hispanohablantes”, apunta la andaluza como punta de un iceberg inescrutable, de momento.
El mapa geográfico de las franquiciadas de Olé Spanish for Everyone arranca con Mari Carmen, de Andalucía, en Londres. Actualmente incluye a una granadina de origen marroquí, aunque también ofrece una nutrida representación de Hispanoamérica con una peruana, una venezolana y una argentina, lo que aporta una nueva dimensión al proyecto de Mari Carmen. “No voy a meterme en la diversidad de Hispanoamérica porque ya tengo suficiente con la diversidad de España. La distinción de vocabulario no implica ningún problema. Lo cultural se complica más y, dentro de Hispanoamérica, solo en México son 130 millones de hispanohablantes”, apunta la andaluza como punta de un iceberg inescrutable, de momento.
Testimonio de Zarala García, franquiciada de Ole Spanish for Everyone
“Ya son cuatro años en los que no solo soy parte de la familia Olé, sino que también soy dueña de mi tiempo, de mi negocio y, en cierta manera, de mi vida, gracias a la decisión que tomé. La enseñanza siempre fue mi pasión y, después de trabajar muchos años en el ámbito educativo, también en la dirección, encontré en Olé un proyecto y un modelo de enseñanza del español que no había visto nunca: materiales únicos y trimestrales para los estudiantes y sus familias; una metodología fresca, motivadora y diferente. También libros de texto para todas las edades, cuentos infantiles y muchos más.
Conocer a Mari Carmen fue una inspiración enorme. Me dio alegría ver que había alguien más que confiaba de verdad en los alumnos y en un modelo de enseñanza distinto. Aún recuerdo los primeros días de entrenamiento, llenos de nervios y emoción, en los que compartimos ideas y, sobre todo, en los que sentí que mis propuestas siempre eran escuchadas y puestas en práctica.
Hoy puedo decir que me siento muy querida por todos mis alumnos. Mi pequeño Olé en la zona de Greenwich & Medway la cual dirijo, ha crecido muchísimo desde aquel entonces y he recibido comentarios preciosos. Y, por supuesto, detrás de cada clase hay un trabajo inmenso que a veces no se ve: preparación, innovación, informes, ideas nuevas, eventos… Incluso nuestros alumnos tienen la opción de hacer un campamento en España. Siempre estamos pensando en más y prometemos venir con nuevas sorpresas.
Sin duda, somos mucho más que profesores enseñando español. Somos precursores de una metodología única, diferente y con un valor enorme.
El nombre Olé ya se escucha con fuerza, no solo en Londres, sino en muchas partes del país. Y no es casualidad: los comentarios y las opiniones siempre son positivos, destacando la calidad y el cariño que ponemos en lo que hacemos.
Soy una persona con la mente inquieta, siempre buscando cómo mejorar y llevar mi empresa al siguiente nivel. Y, gracias al apoyo de Mari Carmen, de todos mis compañeros y de esta metodología tan especial, sé que formamos el tándem perfecto. Agradezco a mi yo del pasado haber tomado una decisión que, al principio, daba vértigo, pero que sin duda es lo mejor que he podido hacer. Siempre he tenido a mi alcance apoyo cuando lo he necesitado, a cualquier hora del día, sobre cualquier tema. La respuesta siempre ha sido profesional y rápida, lo cual valoramos mucho, sobre todo cuando alguien empieza con su negocio. Mari Carmen nunca ha estado en un segundo plano, como los CEOs de otras empresas; todo lo contrario, y eso hace que todo el proyecto sea más familiar y único.”
¡Por muchos años más! ¡Olé!






