Robin Friday, el futbolista más irreverente del fútbol inglés

robin friday futbol
Foto de RF._.studio en Pexels.

En el curso de una entrevista a George Best, un periodista acabó por hacerle una pregunta que rondaba en la cabeza de todos los aficionados ingleses. Éstos no entendían como una estrella del fútbol inglés podía estar casi en la ruina después de haber ganado millones de libras. «Lo cierto es que a lo largo de mi vida gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y coches. El resto, simplemente lo malgasté». The Belfast boy pasa por ser el primer icono del fútbol inglés moderno, justo cuando cuando el deporte rey pasa a ser un espectáculo de masas.

A principios de la década de los 60 es cuando todo el mundo empieza a jugar, ver y hablar de fútbol. Millones de niños crecerán dando patadas a un balón en los descampados de los suburbios y pueblos de toda Europa. Aquellos más capacitados llegarán a las categorías profesionales, y jugarán a un fútbol muy distinto al de ahora, donde los jugadores no ocupaban portadas en la prensa rosa.

Ni grababan anuncios de colonias o patatas fritas, cuando se lucían melenas desaliñadas frente a los looks engominados de hoy en día. Entonces primaba el talento natural por encima de la metódica preparación técnica en una pizarra, pero donde también las peleas tanto en las gradas como en el propio terreno de juego se sucedían un partido sí y otro también. Y donde el fenómeno del hooliganismo crecía exponencialmente. Y es en este contexto donde irrumpe Robin Friday, el futbolista más loco de la historia del fútbol inglés

El origen humilde de Robin Friday

Friday nació el 27 de julio de 1952 en Acton, por entonces un barrio casi marginal de Londres de trabajadores empobrecidos. Desde pequeño sobresalió por sus habilidades físicas. Era un atleta y destacaba en cualquier deporte, pero sin duda era el fútbol lo que más le fascinaba. Su padre, consciente de los peligros de los que estaba rodeado en dicho barrio, se gastó todos sus ahorros en inscribir a su vástago en unas pruebas para ingresar en el Chelsea, cuando sólo contaba 13 años.

Robin Friday pasó las pruebas sin ningún problema. Pero a pesar de destacar sobre sus compañeros fue expulsado por su indisciplina. Los temores de su padre ya se habían confirmado, porque el adolescente ya había empezado a consumir speed, la primera de las muchas drogas de las que caería preso.

Friday necesitaba dinero para pagar el consumo de speed, así que comenzó a cometer pequeños robos que acabaron por mandarle a prisión con tan sólo 15 años. Ese tiempo fue aprovechado por él para ponerse en forma, y tuvo la oportunidad de seguir jugando al fútbol ya que se apuntó al equipo de la prisión. Equipo en el que brillaba con luz propia, y dada su extraordinaria capacidad se le permitió entrenar con el conjunto del Reading.

Una vez cumplida su condena sigue concentrado en la práctica del fútbol, pero con tan sólo 17 años se casa con su novia Maxine, una joven de raza negra. El anuncio de la boda sentó mal en una sociedad donde las relaciones interraciales eran todavía tabú, y tanto su familia como sus amigos le dieron la espalda, ya que ni siquiera acudieron a la ceremonia.

En 1971 se incorpora al conjunto del Hayes. Alterna períodos en los que casi ni acude a entrenar con otros en los que muestra una capacidad de trabajo inauditas. Es la auténtica estrella del equipo, y se le perdona todo tipo de excesos. Uno de ellos se da cuando en un partido el conjunto rojiblanco comienza el partido con tan sólo diez jugadores.

Se le ha perdido la pista a Friday, el cual es localizado diez minutos después en el bar del estadio. En estado etílico, tambaleándose y casi incapaz de sostenerse en pie, Friday se incorpora después de una severa reprimenda del entrenador. Su partido será memorable, y de hecho será el autor del único tanto del encuentro.

Es en un cruce entre dicho conjunto y el Reading en la Copa Inglesa donde Charlie Hurley descubre a este jugador. A pesar de ser advertido de su conflictivo carácter pide expresamente su fichaje, y por 750 libras se hace efectivo su pase a un equipo profesional.

Comienza su etapa profesional

A su llegada Friday revoluciona el equipo. Sus regates y goles le convierten en el ídolo de la afición, que se multiplica a cada partido para verle jugar. Pero al mismo tiempo sufre todo tipo de encontronazos con sus compañeros, varios de los cuales terminan en la enfermería por la dureza con la que se entrenaba. Su agresividad llega a tal punto que se toma la decisión de mandarlo a entrenar con el segundo equipo, para evitar que los jugadores más importantes acaben lesionados.

Numerosos equipos de Primera División se interesan por él, y llegan algunas ofertas de los grandes de la Premier que poco después son canceladas. Porque si su fama como deportista crecía por sus virtudes en un terreno de juego, también lo hacía su leyenda como amante de la vida nocturna. Borracheras, peleas y múltiples incidentes se repiten casi a diario, y se le niega la entrada a muchos de los pubs y bares de la zona.

En el tercer año en el Reading es cuando el futbolista juega de forma más regular. Gracias a su aportación su equipo firmará el ascenso a la Tercera División. Es también galardonado como el mejor jugador de la categoría.

Esa misma temporada marca el mejor gol de la historia. O al menos en opinión del árbitro Clive Thomas. El colegiado, que ha pitado partidos internacionales en mundiales y copas de Europa y que ha visto a jugadores como Pelé o Cruyff es designado para un encuentro de la Copa Inglesa que enfrenta al Reading y al Tranmere. Friday, de una espectacular chilena desde fuera del área anota un gol que hace que el árbitro se lleve las manos a la cabeza. Al finalizar el encuentro le comenta al jugador que «es el gol más bello que ha visto en mi vida», a lo que el jugador responde «¿En serio? Deberías venir más a menudo, lo hago todas las semanas».

Nueva boda de Robin Friday en una comuna hippy

Ese verano Friday pasa sus vacaciones en una comuna hippy en Cornwall, y contrae matrimonio de nuevo con una joven estudiante. El festejo se asemeja más a un festival de rock que a una boda, y no faltarán peleas y encontronazos entre los invitados, e incluso uno de ellos robará los regalos de boda.

Al inicio de la siguiente temporada Friday se encuentra en un estado decrépito. Dado que todo el mundo había agotado su paciencia en el Reading, se acepta la oferta del Cardiff, que entonces militaba en la Segunda División. Debuta con un doblete ante el Fulham, y se gana rápidamente a la afición. Es en esta temporada cuando deja una de las imágenes más famosas del fútbol inglés. En un partido frente al Luton choca de forma involuntaria contra el portero.

El jugador le tiende la mano, pero el guardameta le ignora. Eso enfurece a Friday, que en la siguiente jugada encaró al portero, le driblará dejándole en el suelo y marcará a puerta vacía. Le dedica una V con la palma hacia dentro, que le vale una sanción de dos partidos pero que le termina por catapultar a la fama, ya que dicha imagen pasa a verse en las camisetas de los aficionados e incluso en la portada del disco Super Furry Animals, que llegará a dedicarle una canción.

Completará una temporada excelente, que le vale su renovación para la siguiente. Pero no podrá completarla. El consumo de alcohol y estupefacientes había pasado de esporádico a frecuente, y en esos momentos ya era diario. Todo acaba con un partido frente al Brighton. El central del equipo rival no se despega de Robin, y en un lance del juego éste se empleará con demasiada vehemencia. Friday, totalmente desquiciado, se revuelve y le propina una patada en la cara que le rompe el tabique nasal. Es expulsado del terreno de juego, y jamás volverá a pisarlo de nuevo. No gozaba de la frescura e imaginación de sus años de adolescente y con tan sólo 25 años su carrera se había acabado.

Su vida tras el fútbol

Retirado del mundo del deporte se desplaza a Londres, donde trabaja en la construcción. Dos años después, los aficionados del Reading recogen firmas para pedirle su vuelta al equipo, pero Friday lo rechaza de inmediato. Sus últimos años transcurren en soledad, durmiendo en la calle u hostales, y muere durante las navidades de 1990. Tenía sólo 38 años, y lo que se lo llevó fue una sobredosis de heroína.

De forma póstuma, los aficionados del Reading le galardonaron con el premio al “mejor futbolista del milenio”. También ha sido incluido por la BBC en la lista de los 50 mejores futbolistas del mundo. Algo espectacular si se tiene en cuenta que jamás llegó a jugar un partido en Primera División, y que reconoce el desaprovechado talento de uno de los jugadores más peculiares de la historia del fútbol.

Relacionado

Scroll al inicio