9 Curiosidades sobre Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial

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Se suele decir que la guerra saca lo peor de cada persona. Pero echando un vistazo a la historia, siempre podemos encontrar anécdotas y curiosidades. Aquí os dejamos una lista de curiosidades sobre la intervención británica en la Segunda Guerra Mundial, el mayor conflicto que jamás ha habido y que supone el período más intenso en la historia reciente de este país:

1. Luchando por sobrevivir

Es algo que intriga a psicólogos e historiadores por igual, pero durante el conflicto se dio un hecho que parece un rayo de luz en mitad de esa barbarie. Y es que desde la intervención de Reino Unido hasta el final del conflicto, el número de suicidios se redujo a mínimos. A pesar de las penalidades que la población padecía, la movilización y la cohesión social ayudaron a crear un sentimiento de comunidad que logró reducir esta lacra. Esa disminución estuvo vinculada al conflicto hasta tal punto, que tras la finalización del mismo volvió a niveles anteriores al inicio de la guerra, en 1939.

2. Bombas sin explotar

Durante el famoso Blitz, período en el cual toda Inglaterra y especialmente Londres fueron bombardeados sin cesar, se calcula que 1 de cada 10 bombas que impactaron en suelo británico no llegaron a explotar. Eso supone que no menos de 40.000 artefactos quedaron en estado latente. Durante los años posteriores y con técnicas de desactivación muy rudimentarias se consiguió neutralizar gran parte de los mismos pero 750 personas perecieron en dicha labor.

De hecho, hace poco se encontró una bomba sin explotar mientras se hacían obras de remodelación en el King George V Dock, cerca del London City Airport, al sureste de Londres. Según los expertos, este no sería un hecho aislado, y se calcula que todavía quedan bastantes más bombas inactivas de la Segunda Guerra Mundia en el subsuelo de la zona.

3. Rip, un héroe de cuatro patas

 No todos los héroes en una guerra visten uniforme; los hay que incluso van a cuatro patas. Y este sería el caso de Rip, un perro de raza mixta abandonado que ingresó en el Air Raid Warden siendo el primer can de rescate. Valiéndose de su olfato, logró identificar y salvar a un centenar de personas que habían quedado sepultadas bajo las ruinas de los edificios derruidos por los bombardeos. Por su contribución, fue premiado con el galardón Dickin Medal en 1945 y llevó la medalla colgada hasta su muerte un año después.

4. Evacuación de (no) heridos de guerra

 Debido a que la II Guerra Mundial fue un conflicto global y de una forma u otra la mayoría de países acabaron implicándose en el mismo, el Reino Unido tuvo que movilizar tropas en varios países. Uno de los que presentaron más problemas fue lo que entonces era Birmania, por los problemas de suministros y organización logística. Pero el mayor problema lo representaba la evacuación de enfermos.

Durante el desarrollo de la Guerra miles de combatientes fueron repatriados, pero menos de un 1% lo fueron por heridas derivadas del conflicto. La inmensa mayoría se debió a la contracción de enfermedades como la malaria, la fiebre tifoidea o el cólera, todas ellas derivadas del consumo de agua y productos locales en malas condiciones.

5. Una profesión de riesgo

La Royal Air Force fue determinante para la victoria de los aliados, pero entrar en la misma era casi una misión suicida. Según los datos facilitados por los altos mandos británicos, de cada 100 soldados que participaron en las misiones de ataque, 51 perecieron durante los mismos, 7 fueron víctimas de accidentes, 3 fueron heridos de gravedad, 12 fueron hechos prisioneros por el enemigo y 1 murió en tierra firme. Solo 26 llegarían a completar un período de operaciones.

6. Empinando el codo

A priori, no se diría que el alcohol es el mejor aliado en una negociación. Pero los organizadores y partícipes en la famosa Conferencia de Yalta que reunió a Churchill, Stalin y Roosevelt en febrero de 1945 no debieron pensar lo mismo. El gobierno británico facilitó el envío de un total de 144 botellas de whisky, 144 de jerez y otras 144 de ginebra. Al ser considerada una cantidad exigua, se logró suministrar 864 botellas adicionales de whisky y ginebra, más otras 180 de jerez. También se logró un número indeterminado de botellas de vino del Rin, vermut, ginebra y champán. Y como a la vista del embajador británico en Moscú las cantidades no eran satisfactorias, ordenó el envío urgente de otras 48 botellas de whisky además de unidades sueltas de vino, coñac y cerveza.

 7. Amor en tiempos de guerra

 Hasta 70.000 estadounidenses y 47.000 canadienses destinados en el Reino Unido para el gran desembarco del famoso Día D aprovecharon esos días previos para casarse o prometerse con mujeres británicas.

8. Demasiadas opciones

Al contrario que la mayoría de países, que estandarizaron su producción en torno a una serie limitada de modelos, el Reino Unido llegó a utilizar hasta 600 modelos de vehículos distintos. Aunque esto le proporcionaba una gran versatilidad en el campo de batalla, los problemas para encontrar repuestos en caso de averías provocaban que, en no pocas ocasiones, los automóviles tuvieran que ser directamente abandonados al ser imposible su reparación.

9. El coste de la guerra

Las consecuencias de este conflicto, al menos desde un punto de vista económico, se han notado hasta una fecha tan reciente como 2006. El 29 de diciembre de ese año con el pago de 43 millones de libras, el gobierno británico saldó de forma definitiva su deuda de guerra con los Estados Unidos.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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