Cuatro hombres procedentes de España han sido condenados por un tribunal de Londres tras viajar al Reino Unido con el único propósito de pintar grafitis en trenes del London Underground. Dos de ellos fueron interceptados por la British Transport Police (BTP) en Stansted, uno de los aeropuertos de Londres más transitados, cuando se disponían a embarcar en un vuelo de regreso a España, apenas unas horas después de los hechos.
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Los cuatro se han declarado culpables de daños criminales, posesión de material para causar daños e intrusión en la red ferroviaria, y han sido condenados a penas de entre 10 y 12 meses de prisión suspendida, multas y órdenes de comportamiento criminal de cinco años.
Qué ocurrió la madrugada del 8 de julio
En las primeras horas del miércoles 8 de julio de 2026, los cuatro hombres accedieron ilegalmente a las vías del metro en la estación de High Barnet, al norte de Londres, cruzando líneas ferroviarias activas. Nada más llegar, comenzaron a pintar grandes murales de grafiti en el lateral de un tren de la Northern line estacionado.
El personal de seguridad los detectó rápidamente a través de las cámaras de videovigilancia y alertó a la British Transport Police. Cuando los agentes llegaron a la zona, dos de los hombres —Galo Adrián Romero-Valle, de 21 años, y Juan Palomino Andrés-Cabañas, de 22— huyeron por las vías pero fueron alcanzados y detenidos. No supieron explicar qué hacían allí. La policía encontró cerca del lugar varias bolsas escondidas entre la maleza con 44 botes de spray.
Los otros dos integrantes del grupo —Asier Dorado-Alosete, de 21 años, y Javier Martínez-López, de 30— permanecieron ocultos en los arbustos de la zona y no fueron localizados en ese momento.
La huida frustrada por Stansted
Al registrar los teléfonos móviles de los dos primeros detenidos, los investigadores descubrieron dos cosas. La primera: que esa misma noche el grupo también había pintado grafitis en un tren en la estación de Amersham, en el extremo de la Metropolitan Line. La segunda: los datos de los dispositivos revelaron que Martínez-López y Dorado-Alosete tenían vuelos reservados para abandonar el país al día siguiente, el 9 de julio, desde el aeropuerto de Stansted.
Agentes de la BTP se desplazaron al aeropuerto y detuvieron a ambos cuando esperaban para embarcar en su vuelo de regreso a España.
Un hallazgo inesperado en el teléfono de uno de ellos
Durante el análisis forense de los dispositivos móviles, la policía realizó un descubrimiento que agravó significativamente el caso. En el teléfono de Romero-Valle se encontró una imagen de abuso sexual infantil de categoría A — la clasificación más grave en el sistema jurídico británico —. Romero-Valle fue acusado adicionalmente de creación de imagen indecente de un menor y se declaró culpable.
Las condenas
Los cuatro hombres, todos de nacionalidad española, comparecieron ante el tribunal de Highbury Corner el sábado 11 de julio de 2026. Estos fueron los fallos:
Javier Martínez-López (30) y Galo Adrián Romero-Valle (21): condenados a 12 meses de prisión suspendida durante 24 meses.
Asier Dorado-Alosete (21) y Juan Palomino Andrés-Cabañas (22): condenados a 10 meses de prisión suspendida durante 12 meses.
Los cuatro recibieron además una multa de 187 libras y una orden de comportamiento criminal (CBO) de cinco años, que les prohíbe, entre otras cosas, acceder a zonas restringidas de la red ferroviaria. Romero-Valle y Andrés-Cabañas fueron condenados adicionalmente a pagar 972 libras en compensación a Transport for London (TfL) por los daños causados.
La advertencia de la policía
El sargento Phil Osafo, de la BTP, valoró la operación en el comunicado oficial de la policía: «Fue un esfuerzo extraordinario de tanta gente en la BTP para acudir rápidamente al lugar y detener a los implicados, y después arrestar a los otros dos antes de que pudieran volver a casa en avión.»
Osafo advirtió además sobre las consecuencias: «Aunque estos delitos puedan parecer de baja gravedad, el coste para las compañías ferroviarias es alto: las reparaciones cuestan miles de libras. También causan disrupciones en la red, ya que los trenes tienen que retirarse del servicio para ser limpiados.» Y añadió un aviso sobre el peligro: «El comportamiento de estos hombres fue increíblemente imprudente. Pisar las vías es extremadamente peligroso. La red ferroviaria es un entorno implacable, y nuestros agentes, como primeros en responder, han visto desgraciadamente las horribles consecuencias de hacerlo.»
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Imagen: Depositphotos.com









