El músico y poeta uruguayo Jorge Drexler se presenta mañana en Union Chapel, Londres, con su último disco ‘Bailar en la Cueva’ por el cual ha sido premiado con dos Grammys Latinos. Conocido por ‘Mi Guitarra y Vos’, ‘Todo Se Transforma’ y ‘Al Otro Lado del Río’ el artista actuará para sus seguidores en un concierto que se encuadra en el Festival de Música Latina La Línea. En la entrevista Drexler se muestra siempre – más allá de su rotundo éxito – disponible y afable. En el concierto de mañana, también actuará Jacobo Serra.
¿Qué supone para ti volver a Union Chapel y actuar ante un público que viene para reconectarse con sus raíces e identidad a través de tu música?
Voy a tocar en un lugar precioso, ya toqué una vez en Union Chapel. Suelen ser conciertos emotivos, hay una carga agregada de nostalgia. Soy muy respetuoso con los lugares a los que voy, intento hablar el idioma local, si lo conozco. Por ello, prefiero tocar también para el público local, no sólo para el hispanohablante. Creo mucho en la inclusión y en la empatía. No me gustan los guetos, ni me gusta tocar para sistemas cerrados. Como inmigrante, soy una persona abierta y agradecida al lugar en el que estoy. Como intérprete me gusta la idea de que haya gente que no hable español, y siempre las hay en la sala. Por ejemplo, en las giras por Estados Unidos, la mitad del público no habla español, lo considero un acto de comunión entre los inmigrantes del lugar y los ciudadanos locales.
¿Qué significado tiene el disco ‘Bailar en la Cueva’, en tu carrera y a nivel personal?
‘Bailar en la Cueva’ es un intento de expansión territorial. La gente piensa que es una extensión a nivel comercial y no lo es. Porque lo más fácil para mantener a un público comprando discos, en la mayoría de los casos, es no moverte de lo que la gente conoce y espera. Al contrario, este es un territorio donde buscar terrenos que no ocupaba hasta ese momento, tanto a nivel geográfico como somático. A nivel geográfico, es el disco más latinoamericano de los que tengo, siempre me manejé mucho más con códigos regionales; de Uruguay primero, del Río de la Plata después y de todo el Cono Sur, incluyendo Brasil, más tarde. Este extiende su área de influencia al resto de Latinoamérica, el cual fui conociendo en mis viajes. En el material se incluye la música de Colombia, Perú, Bolivia, México y Cuba -muy claramente-. Esto en cuanto a la expansión de mi territorio de identidad. Por otro lado, solía escribir desde la cabeza y el esternón, por situar los centros de la razón y la emoción, pero ‘Bailar en la Cueva’ incluye el cuerpo, está escrito desde los pies.
Bailar para vos implica salir de tu zona de confort. ¿Cómo es la zona de confort ideal de Jorge Drexler? ¿Cuál imagen es la primera a dibujarse en tu imaginario?
Suelo evitar las zonas de confort, no las veo como algo a estacionarse, sino como algo a lo cual tener cuidado. Tengo muchas zonas de confort, una de ellas es el escenario. Lo más natural para mi es la guitarra criolla -la guitarra española-, un micrófono bien amplificado -porque tengo una voz muy “chiquita”-, una audiencia en silencio y yo tocando. Eso es lo que se me da más naturalmente, pero no es lo que disfruto más. Me interesa mucho el tránsito entre aquello que se da en modo natural y el lugar hacia dónde quieres ir, las cosas nuevas que vas encontrando. Hoy en día, acabo de terminar una gira muy grande: ochenta conciertos por catorce países, con ocho músicos en escena y hecha en pie, donde el movimiento es una parte importante del espectáculo.
¿Qué debe esperar el público mañana?
El concierto en Union Chapel será distinto porque es de un formato completamente único. Vamos en trío: contrabajo, batería y guitarra. No lo hemos usado en ninguno de los otros ochenta conciertos de la gira, está pensado para el espacio. Ya he tocado allí, por lo que he elegido a dos instrumentistas de mi banda, los que me parecían más adecuados para el lugar. Va a ser un concierto con mucha dosis de improvisación, porque como explicaba, no hemos hecho esto antes, razón por la que tengo mucha curiosidad. Vamos a trabajar con un concepto de mínima amplificación y a disfrutar de las características de la acústica del lugar. Una especie de “hiper unplugged”.






