Los 7 peores trabajos de la historia de Inglaterra (y que por suerte ya no existen)

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Imagen: Depositphotos.com

Muchos hemos pasado por este trámite; llegas a Londres o cualquier otra ciudad británica tras la universidad, con la intención de vivir una experiencia y mejorar tu inglés. Y tu pobre nivel del idioma sumado a tus limitados recursos te lleva a aceptar uno de los primeros trabajos que te ofrecen, que supone preparar bocadillos en una cadena de comida rápida o fregar platos en un restaurante con un contrato de cero horas. Lo primero, sólo depende de ti el dar el salto a otra posición. Y lo segundo, no te lamentes porque de haber nacido en otro tiempo quizás hubieras tenido que aceptar otro tipo de labor bastante menos reconfortante. Hoy desde EL IBÉRICO os traemos una lista de trabajos que ya no existen en Inglaterra pero que en algún momento en la historia fueron desarrollados por gente como tú.

1. Cazador de ratas

Durante el siglo XVIII, Londres sufrió una plaga de ratas grises que sustituía a las tradicionales ratas negras. Su agresividad llegó al punto de atacar a niños, por lo que las autoridades contrataron cazadores para controlar su proliferación. Algunos, como Jack Black, llegaron a convertirse en profesionales reconocidos y fueron contratados incluso por la realeza británica.

2. Barrendero para ricos

Antes de la aparición de los automóviles, los caballos dominaban las calles y dejaban tras de sí una estela de estiércol. Para evitar que los aristócratas se ensuciaran al caminar, surgieron los llamados barrenderos de cruce. Limpiaban el paso a cambio de una limosna y solían ser ancianos o niños. Uno de los trabajos de Inglaterra de antaño que hoy parecerían una auténtica broma.

Recolectores de sanguijuelas

Durante siglos, se creyó que las sangrías curaban enfermedades. Para ello, se necesitaban sanguijuelas, y hubo quienes se dedicaron a recolectarlas metiéndose en pantanos. Permanecían horas hasta que los animales se adherían a sus piernas. La demanda era tan alta que la especie utilizada estuvo a punto de extinguirse.

Taxidermistas antropomórficos

En el siglo XIX, la taxidermia vivió un auge en Reino Unido. Walter Potter fue uno de sus grandes exponentes. No solo disecaba animales, sino que los vestía y los colocaba en escenas humanas, como meriendas o partidos de cricket. Estas obras decoraban los salones de las clases altas.

Comedores de pecados

Hasta hace dos siglos, en algunos pueblos ingleses existía la figura del comedor de pecados. Su función consistía en comer sobre el pecho de un difunto para «absorber» sus pecados. Eran personas sin recursos, estigmatizadas por la creencia de que acumulaban la maldad de los fallecidos.

Faroleros

Con la llegada del gas, las ciudades empezaron a instalar farolas. Los faroleros eran los encargados de encenderlas al anochecer y apagarlas al amanecer. Sufrían jornadas nocturnas, increpaciones y el peligro de explosiones por fallos en el suministro.

Despertadores humanos

Antes de la invención del despertador, algunas fábricas contrataban a personas para despertar a sus empleados. Iban casa por casa golpeando puertas o ventanas con varillas de metal hasta recibir una respuesta. Anotaban sus clientes en una pizarra y aseguraban que nadie llegara tarde al trabajo. Otro de los trabajos de Inglaterra que ya no existen, por suerte.

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