Los bosques más tenebrosos de Reino Unido

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Escapar ocasionalmente del bullicio de ciudades como Londres, Manchester o Glasgow resulta más que recomendable para nuestra salud física y mental. Y para ello tenemos infinidad de parques, zonas verdes y bosques con los que deleitarnos. Solo que algunos de estos lugares no son recomendables visitar solos o de noche. Hoy desde El Ibérico os traemos una lista de lugares que ciertos acontecimientos y/o el poder de sugestión de la gente casi colocan como no-go zones:

1. Epping Forest 

El bosque de Epping es una zona que cubre el noreste de Londres y la parte sur de Essex. Se extiende por un área de casi 2.500 hectáreas y destaca por la diversidad de sus ecosistemas, puesto que tiene zonas de arboledas, matorrales, pantanos e incluso el lago artificial de Connaught. Pero además de por la variedad de paisajes, se caracteriza por ser un lugar que ha servido históricamente como punto donde deshacerse de cadáveres y restos humanos.

Por su proximidad a Londres y constituir casi una zona de paso obligado entre esta ciudad y Essex, hasta la edad contemporánea este bosque era un lugar frecuentado por salteadores de caminos, que no dudaban en matar a sus víctimas si estas ofrecían resistencia. El más conocido es Dick Turpin, un bandolero del siglo XVIII que cometió multitud de asesinatos en dicha área y cuyo fantasma, según algunos, puede verse deambulando por el bosque en ciertas noches.

Epping Forest./De FreedomFungPhotography. Shutterstock.com

Epping Forest./De FreedomFungPhotography. Shutterstock.com

Bastante más reciente en el tiempo, este bosque ostenta también una reputación tenebrosa por ser el lugar en el que los hermanos gemelos Ronnie y Reggie Kray, líderes del clan mafioso conocido como The Firm se deshacían de los cuerpos de sus rivales, estimándose en no menos de 30 las víctimas sepultadas en el mismo.

2. Studley Royal Park

Ubicado en Yorkshire del Norte, este bosque está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1986, y contiene zonas de especial belleza como el Jardín Acuático, que incluye lagos, canales y cascadas ornamentales o el Parque de Ciervos, donde pueden verse unos 500 ejemplares de este animal. Y entre ellos puede encontrase las ruinas de la Abadía de Fountains, lugar donde se dice pueden oírse los lamentos y cantos de los monjes enterrados.

Las ruinas de la Abadía de las Fuentes, Studley Royal, North Yorkshire, Ripon, Inglaterra - Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO/De Pecold. Shutterstock.com

Las ruinas de la Abadía de las Fuentes, Studley Royal, North Yorkshire, Ripon, Inglaterra – Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO/De Pecold. Shutterstock.com

Fundada en el año 1132, estos monjes de la abadía de Císter estuvieron allí por más de 4 siglos, donde vivían casi al margen de la sociedad. Se calcula que hay cerca de 2.000 religiosos enterrados, lo cual, según los amantes del misterio, justificaría la aparición de los espectros cubiertos con túnicas, de los cuales se han tomado fotos, así como los cantos a capella que pueden oírse en la Capilla de los Nueve Altares.

3. Witches Wood

Ubicado en Lydford George, en el condado de Devon, esta zona pasa por ser una de las de mayor densidad en cobertura arbórea, con zonas tan tupidas que gran parte de los caminos y zonas transitables estén en casi permanente oscuridad. Y si ya el propio bosque, de por sí, resulta un tanto tenebroso, la cascada de la White Lady y el Desfiladero llamado como Devil’s Cauldron constituyen puntos especialmente lóbregos.

La cascada, que tiene un desnivel de unos 30 metros, toma su nombre de una supuesta Dama Blanca que algunos aseguran haber visto en el lago inferior, donde se mueve levitando sobre el suelo y se dice que ha llegado a salvar a personas de morir ahogadas. Por el contrario, el desfiladero es un paso navegable para canoas y kayaks, pero en el que en ciertas zonas se forman extraños remolinos donde han perecido varias personas. Además, tiene fama de ser un punto negro puesto que son varios los casos reportados de sujetos que han saltado al vacío desde ahí para acabar con sus vidas.

De Kseniya Ivashkevich./ Shutterstock.com

De Kseniya Ivashkevich./ Shutterstock.com

4. Cannock Chase 

Ubicada en Staffordshire, esta zona constituye una zona de especial riqueza en fauna y flora y muy popular para aquellos aficionados al ciclismo de montaña. Pero también ha transcendido por los sucesos paranormales allí acaecidos, así como los asesinatos ocurridos hace varias décadas.

La prensa local se ha hecho eco de las denuncias de vecinos de la zona indicando la presencia de Ovnis, así como de los conocidos como “perros negros” (Black Dogs, unos enormes canes oscuros de aspecto fantasmal) y los “gatos británicos” (British Big Cats, una especie de panteras que han sido avistadas en diversos puntos de las islas británicas). Mucho más mundano y menos sujeto a la especulación son los restos de las víctimas del asesino en serie Raymond Leslie Morris, un ingeniero que durante la década de los 60 aterrorizó a los habitantes de esa zona, secuestrando, torturando y asesinando a multitud de niñas cuyos restos, en la mayoría de los casos, no pudieron ser localizados.

Bosque de Cannock Chase. /De Henrykc. Shutterstock.com

Bosque de Cannock Chase. /De Henrykc. Shutterstock.com

5. Witsman’s Wood 

Ubicado en Dartmoor, en Devon, es un bosque muy denso de robles ubicado a unos 400 metros de altura, con un microclima particular y con una orografía tremendamente accidentada.

La mayor parte de los árboles están cubiertos de líquenes, lo que les dota de un aspecto más siniestro. El terreno es muy irregular y en muchos puntos ni siquiera hay zonas que puedan ser atravesadas por animales, lo que lo convierte en un lugar asustadoramente pacífico. Cabe añadir que uno de los animales más comunes de zona son las marlies pragsuna especie de víbora venenosa capaz de refugiarse en cualquier rincón.

Víbora del bosque de Witsman./De Magnus Binnerstam. Shutterstock.com

Víbora del bosque de Witsman./De Magnus Binnerstam. Shutterstock.com

Además, se cuenta que por la noche el bosque está custodiado por lo que se llama como “Sabuesos de la Noche”, unos perros negros que persiguen a aquellos que entran en el mismo y cuyos aullidos, según la gente de la zona, pueden oírse en las noches tranquilas.

Sobre el autor

Economista y abogado de formación y profesión, y curioso por vocación. Un libro pegado a un hombre, llegó a Londres por ver qué hay detrás. Analítico, pero sencillo y (demasiado) despreocupado, jamás dirá que no a un café. Lleva más de un año tecleando para EL IBÉRICO, y lo que aún le queda.

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